- 52.5% de la población ocupada en México trabaja entre 40 y 48 horas semanales, de acuerdo con la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI.
- 51.5% de la población ocupada tarda 30 minutos o menos en trasladarse a su trabajo, mientras que 19.8% invierte entre 31 minutos y una hora.
- La transición hacia las 40 horas implicará ajustes en la organización del trabajo, por lo que los datos de la Encuesta Intercensal pueden servir como referencia para evaluar sus posibles efectos.
CIUDAD DE MÉXICO, 27 de septiembre de 2026. La Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ubicó al 52.5% de la población ocupada en México en un rango de 40 a 48 horas de trabajo semanales. Frente a estos datos, la revisión sobre la propuesta de reducción de la jornada laboral hacia 2027 exige priorizar dos factores clave: la falta de desglose exacto sobre las horas trabajadas dentro de dicho rango y el impacto del tiempo de traslado en la rutina diaria de los empleados, de acuerdo con el especialista laboral Jorge Sales Boyoli, socio de la firma Sales Boyoli.
Respecto al primer punto, la medición estadística actual no permite precisar la cantidad exacta de trabajadores que cumplen 40, 42, 45 o 48 horas semanales. Por esta razón, el porcentaje registrado muestra el segmento donde se concentra la discusión, pero no determina de forma automática el volumen de personas que experimentarían una modificación directa en sus horarios.
«No podemos decir que 52.5% de los trabajadores serían directamente afectados por una reducción de la jornada, porque la encuesta no permite conocer cómo se distribuyen exactamente las horas dentro de ese rango. Lo que sí podemos observar es que más de la mitad de la población ocupada se encuentra dentro del rango de duración del trabajo en el que hoy se concentra buena parte de la discusión sobre la transición hacia las 40 horas», explicó Jorge Sales Boyoli.
En segundo lugar, el análisis incluye la variable del transporte hacia los centros de trabajo. Las cifras del INEGI señalan que el 51.5% de la población ocupada invierte 30 minutos o menos en trasladarse, en tanto que el 19.8% destina entre 31 minutos y una hora para llegar a sus puestos laborables.
«El tiempo de traslado es una parte importante de la experiencia cotidiana del trabajo. Una persona puede tener una jornada determinada, pero dedicar además una cantidad considerable de tiempo para llegar y regresar de su centro laboral. Por eso, cualquier discusión sobre la reorganización del tiempo de trabajo también debería observar esta dimensión», afirmó Sales Boyoli.
La información proporcionada por el INEGI sirve de base para evaluar las condiciones operativas de las empresas y la distribución del tiempo laboral de cara a los cambios legales previstos.
«La transición hacia las 40 horas no sería un cambio marginal. Los datos disponibles muestran que más de la mitad de la población ocupada se encuentra actualmente dentro del rango de 40 a 48 horas semanales. La discusión, por tanto, debe considerar cómo se realizará esa transición, qué actividades presentan mayores retos y cómo se reorganizarán los tiempos de trabajo», concluyó Jorge Sales Boyoli.