China cambia de aliados: prescinde de EEUU y apuesta por la UE y Oriente Medio para sus investigaciones científicas

El gigante asiático ha aumentado sus inversiones en ciencia y salud, aunque según The Lancet aún tienen que pulir la metodología de sus ensayos clínicos.

Mientras que en la Guerra Fría el mundo estaba dividido entre Estados Unidos y Rusia, ahora el dominio del planeta está dividido entre más potencias y China tiene mucho que decir al respecto.

Su paso adelante se ha visto a nivel económico, militar e incluso científico. Según la revista especializada The Lancet, «China se ha consolidado como una superpotencia mundial en investigación». En un editorial publicado en enero de este año, han destacado que su inversión en desarrollo ha aumentado un 8,3% desde 2023.

Mientras que en la Guerra Fría el mundo estaba dividido entre Estados Unidos y Rusia, ahora el dominio del planeta está dividido entre más potencias y China tiene mucho que decir al respecto.

En este sentido, también revelan que el gigante asiático ha cambiado de aliados en el mundo de la investigación en los últimos años. Las colaboraciones con Estados Unidos se han reducido desde 2019, en línea con la competición sin cuartel entre ambas naciones a nivel geopolítico.

Rivalidad con Estados Unidos

En cambio se han multiplicado los proyectos colaborativos con prácticamente el resto del mundo. Asia-Pacífico, África, Oriente Medio y la Unión Europea, que tras la llegada de Trump al poder ha ampliado sus horizontes comerciales.

Estas alianzas tienen como objetivo sacar el máximo partido a la ciencia para derivarla en el bienestar de los ciudadanos. En el caso de China, cuenta The Lancet, su Plan Quinquienal ofrece promesas esperanzadoras para construir un país saludable, promover el desarrollo poblacional y avanzar en la equidad de los servicios esenciales.

De hecho, el envío de artículos especializados a papers como The Lancet han aumentado en la última década.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. La revista ha recalcado que el país del dragón presenta algunas deficiencias en sus ensayos clínicos, puesto que no cumplen sistemáticamente con los estándares internacionales.

Asimismo, denuncian que el núcleo del desarrollo científico está muy concentrado en el este de China, en concreto en unas pocas instituciones de Pekín, Shanghái y Cantón; dejando de lado el resto del territorio.

Las mejoras del gigante asiático en los registros académicos podrían verse reflejadas en un futuro en el número de investigadores europeos y empresarios que cambian su residencia fiscal para empezar a contribuir al desarrollo científico en Pekín, un país que busca abrirse al mundo y atraer talento extranjero dejando de lado su imagen autoritaria y cerrada al exterior.