Miguel Ángel Guerrero Arriaga
Hace unos días, un grupo de excolaboradores y amigos del ex gobernador Carlos Jonguitud Barrios lo recordaron con motivo de la fecha de su natalicio en un significativo acto realizado en su querido parque Tangamanga 1.
Llama la atención que su recuerdo sigue vivo entre los potosinos que no dejan de considerarlo como el mejor gobernador en la historia de San Luis Potosí por el gran legado que dejó para el bienestar de lo habitantes de la entidad con el que él sí, vino a transformar a SLP y a sacarlo de la postración en que se encontraba luego de varios gobiernos timoratos y grises que se dedicaron a realizar obras de ornato que tenían a San Luis en calidad de “pueblo bicicletero”.
Para darse una idea de los rezagos que aquejaban al estado basta recordar que a finales del sexenio de su antecesor Guillermo Fonseca Álvarez solo 21 municipios contaban con escuelas secundarias y en varios no había kínder.
A su arribo a la gubernatura, de inmediato comenzó a gestionar la solución a tan grave atraso educativo aprovechando para bien el poderío de su liderazgo sobre el gremio magisterial fuerza con la que pudo lograr la aprobación para que se instalaran aquí planteles básicos como los cobachs, el cecyte y demás planteles de educación media y técnica.
Sobre los problemas de la ciudad y ante el peligro que representaba la fatídica diagonal sur que en promedio registraba una muerte diaria por atropellamiento o incidentes vehiculares emprendió su ampliación con la instalación de los puentes peatonales que sirvieron varias décadas.
También, como la carretera San Luis- Querétaro ya era una larga fila de cruces por los constantes percances mortales con su influencia obtuvo fondos y la aprobación para que se construyera la autopista San Luis- México sin detenerse a pensar en ampliaciones que no resolvieran de fondo la necesidad de una movilidad segura y eficiente con la capital del país con la que hasta la fecha se tiene.
Siempre con su altura de miras y viendo que el río de Santiago prácticamente partía en dos a la ciudad se atrevió a emprender el ambicioso proyecto de pavimentarlo lo que paró de pestañas a los enanos mentales de siempre que lo vieron como algo imposible de lograr.
Sin hacer caso a las críticas siguió adelante hasta poner al alcance de los potosinos un bulevar que conecta con rapidez el oriente y el poniente de la ciudad obra que hoy por hoy es orgullo de todos los potosinos.
Luego, sin vanagloriarse ni buscar el aplauso fácil o pagado ante la urgencia de contar con conectividad aérea pues el aeropuerto de entonces solo era un terreno polvoso e inadecuado se animó a intentar la construcción de uno nuevo que es el que opera actualmente.
Es digno de recordar que el profesor Jonguitud nunca buscó que se le rindieran reconocimientos o lo cubrieran de elogios por sus acciones que, debe decirse, los sigue recibiendo como cuando las familias acuden a disfrutar de los parques Tangamanga 1 y 2 como remate se recuerda que ninguna de las obras jonguitudistas fue calificada de ornato o innecesaria ni como capricho de gobernante.
CABOS SUELTOS
El festival de las letras que se realizará la tercera semana de noviembre junto con el festival artístico San Luis en primavera son dos de las obras emblemáticas que dejará como legado a los potosinos el alcalde Enrique Galindo Ceballos.