Lic. Abraham Ulises Parga Segura
Febrero 22, 2026
Para quienes se cuestionan «¿Qué realmente es la democracia?», nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo tercero establece un concepto que particularmente parece muy acertado para comprender que la democracia no solamente se remonta a votar y definirse como una estructura jurídica o un régimen político, «sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo». A partir de esa vertiente, es que las elecciones fungen como factor principal para hacer realidad la representatividad popular y con ello contribuir a lograr el tan elevado apotegma constitucional.
¿Qué significa esto? Que a través de un ejercicio aparentemente minúsculo como elegir a nuestras autoridades en una jornada electoral, aporta no solamente a la representatividad ciudadana sino a una acción cívica de crítica y conciencia para elegir a la mejor opción que lidere con visión, para evaluar resultados y para exponer necesidades que directa o indirectamente repercuten en nuestro entorno propiciando muchas veces un sano desarrollo. Además, lejos de manifestarse únicamente en años electorales, el sufragio hace posible por excelencia la democracia pero, en efecto, la democracia existe también siempre en cada hábito o en cada actividad, desde querer ser mejor persona en un día común, hasta contribuir con el progreso en cualquiera de sus modalidades, llámese emprender y brindar empleo, ayudar a quien lo necesita, o prestar cualquier tipo de servicio oneroso o gratuito; beneficiando con ello a la sociedad e implícitamente al país.
Así, la democracia cobra sentido y se convierte poco a poco en una virtud construida por cualquier persona en cualquier momento. Si bien, para alguien podría parecer una noción idealista, lo cierto es que los ideales no sirven para obtenerlos, alcanzarlos o lograrlos, sino para motivar el andar y transformar nuestra realidad; logrando dar propósito y dirección a nuestra existencia.
Ya manifestada la esencia de la democracia, su importancia en la cotidianidad y el medio por excelencia para lograrla, surge la necesidad de demostrar medularmente la importancia de materializar las elecciones, cuyo ejercicio logra una participación que conlleva un acercamiento real con las necesidades sociales y con quien busca brindar soluciones muchas veces reales, otras veces superficiales. Un primer contacto entre el electorado y las candidaturas; el electorado, aquellas personas que tienen que elegir con sana crítica a las mejores candidaturas o a las más convenientes, ya sea por simpatía o por visión de liderazgo; y las candidaturas, aquellas personas que buscan superar la contienda electoral con resultados favorables ya sea para actuar como autoridad de manera visionaria y desinteresada o para enaltecer un ego y mostrar cierto estatus que no necesariamente involucra razones económicas, sino muchas veces el rol de poseer poder en sociedad.
Materializar las elecciones genera desgastes económicos y físicos para las instituciones que se encargan de organizarlas, desarrollarlas y vigilarlas; instituciones que en nuestro sistema electoral los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE´s) juegan un papel muy importante que muchas veces no se reconoce o a menudo se subestima por la popularidad secundaria con que cuentan frente al Instituto Nacional Electoral (INE).
El que existan OPLE´s brinda certeza y confiabilidad de que las elecciones se desarrollan/desarrollarán de buena manera y que lo será por personas cercanas, pertenecientes al entorno social directo y atentas a la idiosincrasia o usos y costumbres del núcleo de población. La importancia radica entonces, en que nace un nexo cercano y directo entre la ciudadanía y la institución electoral.
Lo local [competencia de los OPLE´s]; como base de la pirámide, nutre el cuerpo y cúspide de la misma. Es el cimiento social específico y nivel más cercano a la vida diaria de las personas, donde hay un acercamiento y repercusión directa en la toma de decisiones, originándolas en consecuencia por el impacto del que son susceptibles, como una actividad más informada y efectiva. Lo local edifica de cierta manera una identidad general que nace de distintas identidades singulares.
Entonces, fortalecer el ámbito local vigoriza aún más la esfera general, es así que robustecer a los OPLE´s en lugar de deconstruirlos como se pretende con la reforma en materia electoral; lógica y sistemáticamente crea un sólido aparato electoral que beneficia la vida social de nuestro país pero también la vida democrática y federal en la que todas las personas merecemos integral desarrollo.
Es menester concluir que, si bien la materia electoral vista desde el ámbito local, presenta desafíos como «excesos burocráticos, gastos elevados o funciones duplicadas» [como afirma la presidenta de la república]; lo correcto desde un punto de vista, sería prestar especial atención a dichos desafíos para enfrentarlos y erradicarlos, y no esquivarlos y mutarlos, como se pretende hacer al posiblemente suprimir los OPLE´s y centralizar el sistema electoral con la multicitada reforma. Acciones positivas que fortalecerían el pacto federal pero también la propuesta democrática independiente que merecemos en aras de alcanzar un confiable y sólido aparato electoral.
#Derecho #ReformaElectoral #Democracia #OPLE´s
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