Esta efeméride se conmemora desde el año 2015, el segundo lunes de febrero y fue establecida por la Liga Internacional Contra la Epilepsia (ILAE).
Un diagnóstico oportuno es clave para iniciar tratamiento adecuado y evitar complicaciones.
La epilepsia es una enfermedad neurológica crónica que se caracteriza por la presencia de crisis epilépticas repetidas. Estas crisis ocurren debido a una actividad eléctrica anormal y excesiva en el cerebro, lo que provoca cambios temporales en el movimiento, la conducta, la percepción, las emociones o el estado de conciencia. Esta efeméride, fue establecida por la Liga Internacional Contra la Epilepsia (ILAE), desde el año 2015 y se conmemora el segundo lunes de febrero, con el objetivo de reducir el estigma y crear acceso al tratamiento.
La Mtra. Brenda Martínez, del Observatorio de Salud Mental y Adicciones de los Servicios de Salud del Gobierno del Estado, dijo que una crisis epiléptica, es un episodio breve en el que el cerebro presenta una descarga eléctrica anormal, dependiendo de la zona del cerebro afectada, la crisis puede manifestarse de distintas formas. No todas las crisis implican convulsiones intensas o pérdida del conocimiento. Algunas pueden ser muy sutiles y pasar desapercibidas.
Las crisis pueden dividirse, de manera general, en dos grandes grupos, el primero sobre las crisis focales (parciales), se originan en una parte específica del cerebro y la persona puede tener movimientos involuntarios en una parte del cuerpo, experimentar sensaciones extrañas (hormigueo, olores, sabores); presentar cambios emocionales repentinos; estar consciente o tener conciencia alterada; y/o presentar cambios emocionales repentinos. Las crisis generalizadas, involucran ambos hemisferios del cerebro desde el inicio y pueden manifestarse como: convulsiones con rigidez y sacudidas del cuerpo; pérdida del conocimiento, caídas repentinas, mirada fija y ausencia breve (crisis de ausencia).
Las causas de la epilepsia, (en muchos casos no se identifica una causa única), pero entre las más frecuentes se encuentran: lesiones cerebrales causadas por algún traumatismo en la cabeza, complicaciones durante el embarazo, complicaciones durante el nacimiento, infecciones del sistema nervioso como meningitis, tumores cerebrales, enfermedades cerebrovasculares, alteraciones genéticas y malformaciones del cerebro. Es importante saber que tener una sola convulsión, no significa tener epilepsia. El diagnóstico se realiza cuando existen crisis repetidas sin una causa inmediata que las explique, enfatizó la experta.
En cuanto al diagnóstico, es clínico, es decir, se basa en la historia que cuenta la persona y quienes han presenciado las crisis. Además, el médico puede solicitar estudios como: electroencefalograma (EEG), el cual registra la actividad eléctrica del cerebro; Resonancia magnética o tomografía para observar la estructura cerebral y/o estudios de laboratorio en casos específicos.
Finalmente, la Mtra. Brenda Martínez, indicó que el tratamiento principal es farmacológico, mediante medicamentos antiepilépticos que ayudan a estabilizar la actividad eléctrica del cerebro. Un diagnóstico oportuno es clave para iniciar tratamiento adecuado y evitar complicaciones. Puedes acudir a atención especializada para recibir un diagnóstico, manejo y seguimiento de epilepsia en el Hospital de Alta Especialidad “Dr. Ignacio Morones Prieto” en Consulta Externa de Neurología (Dirección: Av. Venustiano Carranza No. 2395, Zona Universitaria).