· Las personas con TDAH pueden desarrollar plenamente sus capacidades, alcanzar sus metas y disfrutar de una buena calidad de vida.
Cada 13 de julio se conmemora el Día Internacional de la Sensibilización sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), con el fin de promover el conocimiento sobre esta condición del neurodesarrollo, combatir los mitos y favorecer la inclusión de quienes viven con ella, señaló la psicóloga Leticia Yadira Beltrán Dufour, Responsable Estatal de Difusión de Salud Mental y Adicciones de los Servicios de Salud de san Luis Potosí.
El TDAH, explicó, se caracteriza por dificultades persistente en una o más de estas áreas: Inatención (se distrae con facilidad, comete errores por descuido, parece no escuchar cuando le hablan, pierde objetos con frecuencia, olvida actividades cotidianas y tiene dificultad para organizar tareas); Hiperactividad (se mueve constantemente, le cuesta permanecer sentado, habla en exceso, tiene sensación de inquietud interna, esto es más evidente en adolescentes y adultos; Impulsividad, (responde antes de que terminen las preguntas, interrumpe conversaciones, tiene dificultad para esperar turnos y actúa sin pensar en las consecuencias.
Yadira Beltrán, destacó que en niñas y niños es frecuente observar: dificultad para mantener la atención en actividades escolares o juegos; olvido constante de tareas o materiales; inquietud motora, necesidad de moverse continuamente; impulsividad al responder o interrumpir conversaciones; problemas para seguir instrucciones y organizar actividades.
En adolescentes pueden presentarse: dificultades para organizar el tiempo y cumplir responsabilidades; bajo rendimiento escolar por problemas de atención más que por falta de capacidad; impulsividad en la toma de decisiones; baja autoestima derivada de experiencias repetidas de fracaso o críticas; mayor riesgo de ansiedad, depresión o consumo de sustancias cuando no reciben atención adecuada. En personas adultas es común encontrar: problemas para administrar el tiempo y priorizar actividades; distracción frecuente y olvidos; dificultad para terminar proyectos; inquietud interna o sensación constante de estar «acelerados»; problemas en las relaciones laborales, familiares o de pareja debido a la impulsividad o desorganización.
El tratamiento del TDAH es más efectivo cuando combina intervenciones médicas, psicológicas, educativas y familiares. Algunas estrategias útiles son: establecer rutinas claras y horarios predecibles; dividir las tareas largas en actividades pequeñas y alcanzables; utilizar agendas, calendarios, recordatorios visuales o aplicaciones de organización; dar instrucciones breves, claras y de una en una; reforzar los logros y esfuerzos mediante reconocimiento positivo; favorecer ambientes con pocos distractores durante el estudio o el trabajo; promover hábitos saludables de sueño, alimentación balanceada y actividad física; fomentar una comunicación basada en la comprensión, evitando etiquetas o descalificaciones. Y buscar orientación profesional cuando los síntomas interfieran con el desempeño escolar, laboral, familiar o social.
El diagnóstico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) debe ser realizado por profesionales de la salud capacitados (Psiquiatras, Neuropediatras, pediatras con experiencia en desarrollo infantil, psicólogo clínico o neuropsicólogo) mediante una evaluación clínica integral. Con información basada en evidencia, empatía y apoyo oportuno, las personas con TDAH pueden desarrollar plenamente sus capacidades, alcanzar sus metas y disfrutar de una buena calidad de vida, concluyó la Lic. Beltrán Dufour.