El trastorno bipolar se caracteriza por la presencia de episodios de depresión y episodios de manía o hipomanía.
La detección temprana y el tratamiento oportuno permiten que muchas personas con trastorno bipolar lleven una vida plena, productiva y funcional.
El “Día Mundial del Trastorno Bipolar”, se conmemora el 30 de marzo con el objetivo de generar conciencia sobre este padecimiento de salud mental que se caracteriza por cambios significativos en el estado de ánimo, la energía y la capacidad de funcionamiento. El trastorno bipolar no consiste simplemente en “cambios de humor”, sino en episodios clínicos bien definidos de depresión y manía o hipomanía que puede afectar de manera importante la vida personal, familiar, social y laboral, señaló la Dra. Araceli Hernández Acevedo, Responsable Estatal de Psiquiatría de los Servicios de Salud del Estado de San Luis Potosí.
El tratamiento del trastorno bipolar, explicó, suele incluir estabilizadores del estado de ánimo, antipsicóticos y, en algunos casos, antidepresivos bajo estricta supervisión médica. La detección temprana y el tratamiento oportuno permiten que muchas personas con trastorno bipolar lleven una vida plena, productiva y funcional. El Gobierno Estatal de San Luis Potosí brinda atención psiquiátrica y psicológica de manera gratuita, en coordinación con IMSS Bienestar en los Centros Integrales de Salud Mental (CISAME) y también atención para pacientes con consumo de sustancias psicoactivas en los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones (CECOSAMA).
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos mentales constituyen una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial, y dentro de ellos, el trastorno bipolar se asocia con un alto impacto funcional y riesgo aumentado de complicaciones si no recibe tratamiento adecuado. El trastorno bipolar afecta aproximadamente al 1 o 2% de la población global, aunque algunas estimaciones amplían esta cifra si se consideran formas del espectro bipolar. Su inicio suele presentarse al final de la adolescencia o en la adultez temprana, aunque puede aparecer en otras etapas de la vida.
El trastorno bipolar, durante un episodio depresivo, la persona puede experimentar tristeza persistente, pérdida de interés o placer en actividades que antes disfrutaba, alteraciones del sueño (insomnio o hipersomnia), cambios en el apetito, fatiga, dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa o inutilidad y, en casos graves, pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio. Estos síntomas deben estar presentes la mayor parte del día, durante al menos dos semanas, y generar un deterioro significativo en el funcionamiento.
Por otro lado, los episodios maníacos se caracterizan por un estado de ánimo anormalmente elevado, expansivo o irritable, acompañado de aumento de energía o actividad. Pueden presentarse disminución de la necesidad de dormir sin sensación de cansancio, verborrea (hablar excesivamente), pensamiento acelerado, sensación de grandiosidad, incremento de actividades dirigidas a objetivos o participación en conductas de riesgo como gastos excesivos, decisiones impulsivas o conductas sexuales de alto riesgo. Cuando estos síntomas son menos intensos y no generan deterioro grave, se denominan episodios hipomaníacos. Existen diferentes tipos de trastorno bipolar que requieren evaluación especializada.