Toño Martínez
Mayo 24, 2026
Con apenas un 36% de credibilidad y confianza social, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática ( INEGI) el periodismo en México y en cada region del país está acorralado entre la falta de ética informativa, desapego a la verdad, servilismo al poder político, económico y represión contra los pocos medios y periodistas que con valentía se atreven a destapar las cloacas del poder, la delincuencia organizada y grupos del dinero.
Hoy la facilidad que ofrece la internet para la multiplicación de páginas web que se ostentan como «periódicos digitales, influencer” o simplemente para que cualquier usuario de redes suba contenidos que en la gran mayoría son plataformas para desacreditar e inventar e intimidar sin pudor ni respeto a personas y figuras públicas, contribuyen a la desorientación de los lectores.
Son tantas que en infinidad de casos sus propietarios buscan los “convenios” de publicidad con el gobierno para cubrir su gasto y se conforman con dádivas raquíticas para sobrevivir.
En otros casos son páginas con un alto contenido oficialista es decir el 90% de sus notas son delicadas a exaltar, alabar y rayar en la vergonzosa sumisión al poder político.
Ese mismo perfil se traslada al reportero que considera al presidente, gobernador, alcalde, legislador o cualquier secretario o director de dependencias oficiales y consideran un éxito tomarse selfies con el servidor, y subirlas a redes para presumir «magnífica relacion”; la realidad es que quienes así actúan demuestran un vacío patético de autoestima y de profesionalismo que los hace sentirse importantes solo junto a una figura política al aparecer sonriente con el funcionario.
Muy distinto es y hasta necesario para darle fuerza a la veracidad, cuando el entrevistador aparece en las tomas con el entrevistado.
Necesario es señalar que el periodista no tiene que ser enemigo del servidor público pues ambos son esenciales en una democracia para preservar el valores de la verdad, valores, principios, unión y respeto, el periodista es liga o puente de unión entre sociedad y gobierno, y debe aportar al lector los elementos informativos y de opinión para que tome decisiones sustentadas.
Es ese marco en qué se debate el periodismo es que se organiza el festejo anual por el Día de la Libertad de Expresión donde, otra vez habrá banquetes, concursos, premios y regalos a comunicadores como un mecanismo disimulado de control del gobierno sobre los medios.
El homenaje debería provenir de la sociedad civil valorando el desempeño cotidiano del periodista y no medir la calidad por un trabajo para certamen.
El periodismo debe romper moldes para ser verdaderamente libre; un reconocimiento a los medios tradicionales escritos, radio y televisión de San Luis Potosí que conservan esa mística. Las amenazas de acallarlo son muchas mediante leyes o acosos diversos pero no permitimos que la mordaza en cualquier forma. Que la verdad no se pierda.