ELÍ CON LA ESPADA DESENVAINADA

Miguel Ángel Guerrero Arriaga

Sorprendió a propios y extraños que el coordinador de los comités para la defensa de la transformación y la soberanía en el estado, Elí Cervantes de buenas a primeras desenvainara la espada y en el primer análisis de su circunstancia acudiera al golpeteo político como fórmula para atraerse simpatizantes cuando aún no arrancan las campañas electorales como lo hizo en unas de sus más recientes declaraciones a los medios.

No obstante,  no es algo nuevo que un candidato a gobernador en su exposición mediática inicial se muestre agresivo pues varios de sus antecesores hicieron lo mismo al estrenarse como virtuales candidatos como allá por 1985 lo hizo Florencio Salazar Martínez quien al presentarse ante los potosinos como el abanderado priista no dudó en calificar abiertamente al profesor Carlos Jonguitud Barrios de cacique y represor por la operación del por muchos extrañado convoy de sobrevigilancia con el que sofocó el pandillerismo en las colonias periféricas de la ciudad lo que políticamente pagó caro si se recuerda que CJB fue uno de los que le movió el tapete para que cayera de la gubernatura aunque también Jonguitud llegó como candidato reprochando al que relevaría Guillermo Fonseca Álvarez tener al estado sumido en un grave rezago educativo por enfocarse a construir obras de relumbrón.

Con el cambio de los tiempos y de partido en el poder años después vendría como candidato panista Marcelo de los Santos Fraga mismo que sin miramientos fincó el discurso de su campaña proselitista en ataques constantes al que sucedería, Fernando Silva Nieto por el asunto aquel de los invernaderos de Santa Rita presentándolo como un saqueo al patrimonio de los potosinos.

Poco después, vendría como candidato del tricolor Fernando Toranzo Fernández quien por presuntos malos manejos financieros en torno al famoso crédito por mil 500 millones de pesos contratado al final del régimen marcelista llegó al extremo de encarcelar a algunos funcionarios y someter a un juicio e inhabilitación al propio Marcelo así como de la imposición de una descomunal multa que nunca se le cobró.

Luego llegaría como abanderado Juan Manuel Carreras mismo que a las primeras de cambio puso en la mira a Toranzo por la colosal deuda pública por más de 22 mil millones de pesos que le heredó.

 Posteriormente arribó con la etiqueta tricolor Juan Manuel Carreras al que Ricardo Gallardo calificó como la cabeza de la “herencia maldita” por los incontables fraudes que le encontraron a las finanzas que dejó y seguramente cada que se renueve la gubernatura se repetirán las historias de este tipo aunque, por lo pronto Elí Cervantes está en el centro de la atención por su sorpresiva rijosidad.

CABOS SUELTOS

Los abusivos permisionarios del transporte urbano con su voraz líder Margarito Terán cada que hay necesidad de renovar el parque vehicular saben sacarle tajada al gobierno, como cuando el interino gobernador Gonzalo Martínez Corbalá les gestionó créditos blandos de Banobras para que adquirieran nuevas unidades al final no terminaron de pagarlos y cuando Fernando Silva Nieto trajo la línea tangamanga poco a poco se fueron apoderando de las unidades y en su mayoría son las chatarras circulantes que traen en servicio y ahora quieren que el gobierno les entregue un fondo de 2 mil 797 millones de pesos para pérdidas y demás transas que se les ocurran a lo que ojalá y el gobernador Gallardo no acceda pues ya han mamado demasiado del erario