Dr. Jaime Chalita Zarur.
Agosto 30, 2025
Ufff, pobres de nosotros los que vivimos en México.
La sociedad de nuestro país ha caído en una descomposición terrible; una que le da más importancia a lo fatuo, a la moda, a la tecnología, a lo fútil vamos, a las cosas que no presentan un valor más allá de lo material y, me refiero al precio que sea en el artífice del dinero.
Se peleó Alito con Noroña. ¿Cuáles son verdaderamente las discordias entre ellos? Solamente ellos lo saben. ¿Es el interés de nuestro país la gresca? Lo dudo pero, en el instante que estaba sucediendo y al día siguiente, todos los medios de comunicación y gente de opinión, tenían el tema y desde luego cada quien con su postura personal.
Amenaza de demandas entre uno y otro, no faltan, con la reseña de cada interesado y de acuerdo a ello, se narraron los hechos sucedidos. Pero… en donde quedan todos los demás problemas de nuestro país.
En qué espacio deberíamos ubicar lo que se vive en México y no deseamos, y qué rango de importancia social les damos para dejar ser solo personas de lo inmediato sin importar las consecuencias para nuestro país. Así, lo importante y, urgente para que lo demás, fuera del círculo de políticos, se va quedando en el olvido.
Son tantas las desgracias que hemos vivido que, la indignación y el asombro de las personas nos fue disminuyendo a tal grado que, me parece que desapareció, pensando que lograríamos un descargo de conciencia, para la comunidad donde se vive, asegurando que, los demás no podrían hacer nada para evitar tanto mal que tenemos.
La desde el miércoles del desencuentro, y el resto de la semana y aún, estuvo desde el miércoles, por este penoso episodio de quienes dicen ser representantes de la ciudadanía, pero ¿realmente lo son? ¿En dónde quedan las demás desgracias?
Claro, las mujeres víctimas de feminicidio, los niños niñas, sustraídos de sus padres y de sus hogares para ser abusados y luego matarlos, las desapariciones y muertes de tantos y tantos que habría que identificarlos para que sus deudos puedan darles cristiana sepultura; no han contado para esos momentos álgidos entre ellos, los políticos que viven del trabajo de los demás.
¿Qué pasa con las escuelas a donde asisten nuestros hijos que están en condiciones deplorables y que pasa con los maestros que educan a los futuros ciudadanos? ¿Porque la deserción del estudio? ¿Porque tanto mal nos rodea?
Las respuestas están en la individualidad, en la persona que somos y la clase de hogar tenemos. Se perdió el control del ser humano desde la casa propia, desde las escuelas y se ha cambiado por una vida displicente increíblemente desordenada y deshonesta igualmente.
¿Dónde está la resolución de nuestro problemas?
Recuperemos el buen decir y el buen hacer desde nuestras casas desde el hogar, antes es estéril echar culpas a las autoridades. La corrupción puede estar en todos lados, incluso en el hogar.
@jaimechalita