Entre la muerte y el amor, Laura Restrepo retrata los dilemas de nuestro tiempo en la 50 FNL UASLP

Un reflejo de los tiempos marcados por la violencia, pero atravesado por una inesperada chispa de amor, es lo que propone la escritora colombiana Laura Restrepo en su más reciente novela “Soy la daga y soy la herida”, presentada en el marco de la edición 50 de la Feria Nacional del Libro de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).

Durante su participación, la autora explicó que la obra nace de una inquietud profundamente ligada a la realidad contemporánea. “Es una novela escrita para estos tiempos y escrita en estos tiempos… la pregunta fue qué se puede hacer desde la ficción y desde la literatura”, señaló, al recordar su experiencia cubriendo los alrededores de Gaza como periodista. A partir de ahí, dijo, buscó construir una historia que dialogara con la violencia actual, pero desde la parodia.

La novela gira en torno a Misericordia Daguer, un verdugo “muy profesional, cumplidor de forma ascética, fría e implacable de su oficio”, al servicio de una figura casi fantástica llamada Abismo, a quien describió como “una especie de deidad… un autócrata de la muerte”. Este personaje, añadió, representa a los actuales “grandes señores de la muerte”, a quienes la autora alude con ironía. “Yo creo que esos grandes señores de la muerte tienen unos egos tan enormes que llaman a tomarles el pelo y a burlarse de ellos”, comentó.

El conflicto central surge cuando el verdugo recibe la orden de matar a una mujer, pero en el camino conoce a su nieta, una joven vulnerable que despierta en él una emoción inesperada. “Misericordia se da cuenta de que, si mata a la abuela, deja indefensa a esta muchacha… y ahí viene el dilema”, explicó Restrepo. A pesar del entorno violento, subrayó que “es una novela de amor”, entendida no en un sentido romántico, sino como una forma de empatía, protección y vínculo humano.

En ese sentido, la escritora reflexionó sobre la realidad latinoamericana y la presencia cotidiana de la violencia, pero también sobre la capacidad de resistencia social. “El amor no solamente entendido como amor de pareja, sino como solidaridad, como empatía… esa es la herramienta de nuestros pueblos”, afirmó, al tiempo que destacó el papel del humor como una forma de hacer frente al poder: “Creo que el humor es una herramienta clave para los que no tenemos armas”.

Finalmente, Restrepo consideró que, pese al panorama global adverso, existe una posibilidad de transformación. “Yo creo que el futuro de alguna manera es nuestro… tendremos que pasar por épocas muy negras”, advirtió. Frente a ello, planteó la necesidad de replantear la forma de vida, apostar por la solidaridad y recuperar lo esencial: “habrá que cambiar la manera de vivir… basándonos mucho en el apoyo, en la solidaridad… en esa chispa de amor”.