Equipo de investigadores de la UASLP reconstruye historia de “Lili”, cría de mamut hallada en Cedral

La historia de “Lili”, una cría de mamut que vivió hace casi 14.000 años, comienza a tomar forma a partir de estudios científicos realizados por investigadores de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). El doctor Gilberto Pérez Roldán, docente de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, explicó que los análisis recientes han permitido no solo identificar los restos, sino reconstruir aspectos de su vida, desde su nacimiento hasta su muerte.

“Ya vamos en otro nivel”, señaló el investigador, al detallar que, más allá del hallazgo, ahora se busca entender el entorno y la biografía del ejemplar. De acuerdo con los estudios, “Lili” nació en la Cuenca de México alrededor del año 13.850 a.C., en un periodo que corresponde a los meses de junio o julio. “Tenemos la fecha más o menos exacta y sabemos que nació en esa región”, comentó, al explicar que el análisis de sus dientes de leche ha sido clave para rastrear su origen y desplazamiento.

A partir de estos mismos elementos, se ha determinado que la cría migró junto a su manada hacia el norte, en un trayecto que pudo durar entre uno y dos meses hasta llegar a lo que hoy es el municipio de Cedral. En ese entonces, la zona presentaba condiciones muy distintas a las actuales, con un gran lago que se extendía por la región de Matehuala y áreas cercanas. “Era una planicie con mucha vegetación y buena cantidad de agua, prácticamente un oasis para los grandes herbívoros”, explicó Pérez Roldán.

El investigador detalló que los mamuts vivían en sistemas matriarcales y que los nacimientos ocurrían de manera sincronizada para proteger a las crías. “Muy probablemente ‘Lili’ nació con otras tres o cuatro primitas, en una especie de guardería natural que les ayudaba a sobrevivir frente a los depredadores”, dijo. Este comportamiento, añadió, aumentaba las probabilidades de supervivencia en un entorno dominado por grandes carnívoros.

Sin embargo, la vida de “Lili» fue breve. Según la reconstrucción planteada, la cría murió a los cinco meses de edad tras ahogarse en la orilla de un paleolago en Cedral. “En uno de estos juegos se va hacia la orilla del lago y ahí se ahoga; las tías intentan rescatarla, pero no lo logran”, relató el académico. Posteriormente, sus restos fueron parcialmente consumidos por depredadores como el lobo terrible, cuyas marcas han sido identificadas en los huesos.

El cráneo, que quedó atrapado en el lodo, es la pieza que ha permitido obtener la mayor parte de la información. A partir de él continúan los estudios, ahora enfocados en análisis genéticos y del esmalte dental para conocer con mayor precisión su dieta y posibles rutas migratorias. “Los huesos nos revelan muchas cosas y todavía hay mucho por contar de Lili”, concluyó Pérez Roldán.