Ese gallo quiere maíz.

Toño Martínez

En un carnaval grotesco de ambiciones se están convirtiendo los mecanismos que inventaron los partidos políticos para seleccionar a quienes serán sus candidatos a gobernar, presidente municipal y otros cargos, porque ha surgido cada espécimen que por inscribirse se consideran “candidatos» y lo presumen sobre todo en redes sociales con una foto mostrando la constancia de registro que es igual a nada.

Como decía Porfirio Díaz cuando opositores empezaban a hacer ruido : «Ese gallo quiere maiz»; ordenaba aplacarlos con billetes y monedas porque igual que más tarde señalara Álvaro Obregón «No hay quien resista cañonazos de cincuenta mil pesos».

Cierto, la gran mayoría ahora se ha anotado en MORENA (Verde y PT) otros en el PRI, PAN, MC no por amor al prójimo o un espíritu elevado de servicio al pueblo sino buscando que pueden pescar en beneficio económico o simplemente para satisfacer su ego.

Los casos de postulantes serios, porque si los hay, son fácilmente distinguibles y merecen respeto.

En tiempos aciagos de Porfirio Díaz y Álvaro Obregón la oposición era por ideología, era de lucha contra gobiernos opresores, injustos, dictatoriales y explotadores de los pobres para servir a castas de super ricos.

Ahora es avaricia.

Una ventaja es que cada partido o alianza obligadamente deberá seleccionar a los mejor calificados para llevarlos a la competencia electoral, y sacudirse a los oportunistas «vuela trenes».