Filiberto Juárez Córdoba
Marzo 28, 2026
LA RENUNCIA INESPERADA de Fernando Chávez Méndez a la secretaría general del ayuntamiento de San Luis Potosí, por así convenir a sus intereses personales -según se informó- para algunos no es más que un movimiento estratégico en el reacomodo de piezas que tiene que hacer el alcalde, Enrique Galindo Ceballos, con miras al 2027. Fernando Chávez es un buen operador político y ha coordinado proyectos y campañas electorales con buenos resultados. Aunque es la segunda vez que le renuncia a ese cargo- fue el secretario general con el que inició el actual alcalde su primer período y, también por causas personales le renunció, retomando el cargo después de la reelección- sería remoto que se tratara de un desacuerdo o un rompimiento. Ya se ha visto que, Galindo, tiene un equipo que se mantiene y se adapta a las circunstancias con estrategia y tácticas bien delineadas. Como los demás grupos políticos y sin descartar otras motivaciones o circunstancias se percibe que están preparándose para dar la batalla en lo que viene.
EN LOS PRÓXIMOS DÍAS, anunció Enrique Galindo, propondrá a la persona que sustituirá a Fernando Chávez en la secretaría general. Es un nombramiento que debe aprobar el ayuntamiento -síndicos y regidores- en sesión de cabildo. Debe ser alguien que reúna el perfil que la ley exige, pero también habilidades y oficio político porque asumirá el puesto en el último tramo de la administración, lapso en el que se necesitará mayor capacidad de diálogo y negociación. En el cierre del trienio, hay que cuidar, además, que el equipo de la presidencia, que la secretaría general debe coordinar, sea eficiente y capaz de dejar den orden los asuntos a su cargo. Cuidar que las cuentas que se dejen sean transparentes y la transición sea correcta. Si se da la eventualidad de que Enrique Galindo pida licencia, por así convenir a sus intereses personales, el regidor o síndico que lo supla, va a tener que respaldarse en el secretario general, porque normalmente los interinos no se pueden dar el lujo de llegar a improvisar o hacer experimentos para ver qué resulta. Interesante será ver a quién se propone porque dará una idea de lo que en esos rumbos se anda cocinando.
ESTÁN AGARRANDO PIEDRAS para pelea que se viene, decía alguien, cuando empezaban los movimientos previos a las elecciones en los partidos políticos. Nunca faltaba el comentario que eso estaba bien pero que las piedras no solo se deberían agarrar pensando en la pelea, son útiles para defenderse, se aseguraba, pero son más útiles si con ellas se construyen muros que delimiten y protejan, escaleras que faciliten llegar a las alturas o puentes que permitan cruzar lo que corte el camino que llevamos. Eso se comentó en un café y los contertulios coincidieron en que ahora lo que los partidos políticos están agarrando no son piedras que sirvan de proyectiles o para construir algo, aunque sea un simple bordo, son escombros, cascajo que ni para un regular relleno les van a servir. Sepa porque dirían eso, si alguien tiene otros datos les pedimos atentamente que nos los hagan llegar.
UNO O DOS DÍAS ANTES de que se supiera lo de la renuncia de Fernando Chávez a la secretaría general del ayuntamiento de la capital, levantó polvareda en los corrillos placero-cafeteriles el anunció de que Alejandro Leal Tovias, de larga trayectoria en la administración pública y la política, fue nombrado delegado del Partido Verde Ecologista, en la capital del estado. De todos es sabido que el Caco, como se les conoce, fue militante, durante unas 4 décadas, del PRI. Sus últimos cargos, fueron los de secretario general de gobierno y diputado local plurinominal. Como secretario de gobierno, fue el principal operador político y responsable de muchas de las decisiones de la administración que encabezó Juan Manuel Carreras López. La diputación local, dicen, se le asignó para procurar que la última cuenta pública del gobierno en el que tuvo un papel protagónico fuera aprobada. En lo general así fueron las cosas, lo que provocó revuelo es que ahora, Leal Tovias, haya aceptado ser operador de la fuerza política que sacó a su grupo político del poder y lo definió como herencia maldita. Que le hayan ofrecido la tarea, pasa, se comentaba, lo que no se explica es porqué él la aceptó. NOSOTROS DECIMOS:
De una plática informal
Un comentario destaco:
Que se puede esperar de un caco,
Aunque se apellide leal.
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