En uno de los laboratorios de biomédica de posgrado de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), un voluntario realiza ejercicios de aritmética mental mientras diversos sensores registran su actividad fisiológica.
El objetivo es evaluar estrés a partir
de señales como el ritmo cardiaco, la respiración, la actividad electrodermal y la actividad cerebral. “Nosotros estamos evaluando estrés, lo hacemos mediante aritmética mental y evaluamos señales fisiológicas”, explicó Antonia Kelly Martínez Reyna, estudiante del Doctorado en Ciencias de la Ingeniería, quien detalla que utilizan sistemas de adquisición como Biopac y Biosignals para captar y analizar los datos.
La investigación parte de una premisa clara: el cuerpo humano emite señales eléctricas que pueden medirse y convertirse en información útil. “Nuestro cuerpo tiene señales eléctricas, nosotros a través de sensores las censamos y medimos algunos parámetros”, señaló.
Estos indicadores permiten identificar posibles anomalías, estados de estrés o condiciones fisiológicas específicas, lo que abre la puerta al desarrollo de nuevas tecnologías y aplicaciones orientadas al cuidado de la salud. “Al final nos brinda oportunidades de crear nueva tecnología o
nuevas aplicaciones en beneficio de la salud”, agregó.
Su interés por esta área comenzó desde la licenciatura en Ingeniería Biomédica, cuando descubrió el potencial de la ingeniería aplicada a la medicina. Más tarde cursó la maestría en Ingeniería Electrónica, donde se adentró en el procesamiento de señales médicas. Tras una etapa en el campo laboral dentro de un hospital en San Luis Potosí, decidió regresar a la academia. “Sentía que mi carrera tenía mucho potencial para explorar cosas que a lo mejor todavía no han sido exploradas”, comentó. El acceso a laboratorios, el acompañamiento de sus asesores y la posibilidad de enfrentar nuevos retos académicos fueron factores decisivos para iniciar el doctorado.
En un ámbito donde históricamente han predominado los hombres, considera que los desafíos existen, aunque no han sido barrera en su experiencia. “Hablando 100% en la parte académica, me ha ido muy bien con mis compañeros y con los profesores” y reconoció que en el plano personal el equilibrio puede ser complejo, sobre todo al combinar la investigación con la maternidad. “Sí ha sido un poquito complicado, pero he tenido apoyo de muchas personas”, comparte, y destaca que no ha percibido diferencias en el trato por parte de sus asesores.
Originaria de la comunidad de Peotillos, recuerda que de niña veía la ciencia como algo lejano e inalcanzable; con el tiempo comprendió que las metas se alcanzan paso a paso y hoy invita a las nuevas generaciones a perder el miedo. “No sabes lo que eres capaz de lograr hasta que lo
intentas”, expresó, al tiempo que anima especialmente a las mujeres a integrarse a carreras STEM y a confiar en que, con esfuerzo y acompañamiento, es posible aportar “aunque sea un granito de arena” al avance científico y al bienestar social.