Los recientes encuentros entre el gobernador Ricardo Gallardo Cardona y el alcalde Enrique Galindo Ceballos parece ser una señal clara de que han decidido llevar una relación armoniosa en lo que resta de sus respectivos ejercicios a efecto de concentrarse en concretar los grandes compromisos que se han echado a cuestas ante los potosinos y así evitarse episodios incidentes y fricciones entre ellos como los tuvieron algunos de sus antecesores que en algunos casos dieron pena ajena y otros hasta forman parte de la historia potosina.
Las imágenes difundidas de las reuniones sostenidas por ambas con objeto de discutir las grandes obras planeadas para este 2026 por lo menos, proyectan la impresión de que, hasta ahora no hay problemas entre ellos y que de esa manera podrían continuar hasta el próximo año en que habrá de elegirse a quienes los relevarán en el cargo.
En ese tenor, y para tranquilidad ciudadana no se espera que surjan pugnas irreconciliables que los lleve a un ruptura total como ocurrió cuando el profesor Carlos Jonguitud Barrios orilló al entonces alcalde Salvador Nava a estar al borde de la suspensión de los servicios públicos ante la negativa del gobierno de entregarle las participaciones estatales y federales que le correspondían hecho que ya se consigna en la historia potosina ni que por empecinamientos en imposiciones y fraudes electorales se repitan sucesos tan lamentables como la golpiza de navistas e 1 de enero de 1986 y la quema del palacio municipal.
En ese orden es previsible que RGC y EGC no caigan en distanciamientos por disputarse reflectores mediáticos y den lugar a que ocurra algo semejante a lo que pasó cuando Octavio Pedroza Gaitán era el presidente municipal y Marcelo de los Santos el gobernador quien con tal de no permitir que apareciera en una foto de un acto importante destinada a las primeras planas de los periódicos ordenó que en las fotos que se distribuiría a los medios le cortaran la cabeza maniobra detectada en unos que publicaron la completa mientras otros se fueron con la cercenada lo que ya forma parte del anecdotario político y periodístico aldeano. De los demás se recuerda que optaron por llevar la fiesta en paz y evitarse confrontaciones o problemas.
CABOS SUELTOS
El rector de la UASLP Alejandro Zermeño Guerra, finalmente llevó a buen puerto el tormentoso proceso de elección del nuevo director de la facultad de derecho sin que la electa maestra Georgina González Cázares fuera objetada por ninguno de los demás aspirantes, lo que indica la madurez de todos para bien de nuestra máxima institución que así regresa a la tranquilidad lo que no quita que se reconozca que Zermeño tejió fino para que se llegara a este desenlace a pesar de que no faltaron manos externas que trataron de agitar las aguas universitarias con fines partidistas…Bueno que e ayuntamiento capitalino se aplique en el cobro por más de 200 millones de pesos que adeuda la industrial minera México por el pago del impuesto predial pues así la gente que también a los grandes deudores se les aprietan las tuercas para que se pongan al corriente como se hace con los ciudadanos comunes cuando se retrasan en el cumplimiento de esa responsabilidad.