Jugar también es aprender, es una realidad neurobiológica, durante el juego, el cerebro está en un estado de alerta relajada, creando un escenario ideal para el aprendizaje.
El juego es una actividad esencial para el desarrollo integral de niñas y niños. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el bienestar infantil no solo implica la ausencia de enfermedad, sino también el desarrollo físico, mental y social; en este contexto, el juego cumple un papel fundamental como promotor de salud y aprendizaje.
Durante el juego, el cerebro está en un estado de alerta relajada, creando un escenario ideal para el aprendizaje, logrando que el cerebro segregue sustancias que generan bienestar y motivación.
La Mtra. Brenda Iris Guadalupe Licona Morán, Jefa del Departamento de Atención a la Salud a la Infancia y la Adolescencia de los Servicios de Salud de San Luis Potosí, dijo que el juego contribuye al desarrollo en múltiples áreas: Cognitivas, estimula el pensamiento, la memoria, el lenguaje y la creatividad; Motoras: mejora la coordinación, el equilibrio y la motricidad fina y gruesa; Sociales: favorece la interacción, el respeto de reglas y el trabajo en equipo.
Y las Emocionales, que ayudan a expresar sentimientos, reducir el estrés y fortalecer la autoestima. En estados con altos índices de marginación, la carencia de «espacios seguros para jugar», se considera una forma de pobreza multidimensional, ya que afecta el desarrollo cognitivo al mismo nivel que una mala nutrición.
Además, el sedentarismo se incrementa por el uso de dispositivos digitales, de acuerdo a la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, en promedio, niñas y niños en México pasan 2.6 horas al día en plataformas como YouTube o TikTok. Licona, compartió algunas de las recomendaciones de juguetes del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (CENSIA) se centran en el neurodesarrollo y la estimulación temprana, señalando que no es necesario gastar en juguetes costosos, sino en actividades que ayuden a fortalecer a los niños y niñas haciendo las siguientes recomendaciones: de 0 a 12 meses: Estimulación Sensorial.
De 1 a 3 años: Motricidad Fina y Gruesa; de 3 a 5 años: Juego Simbólico y Creatividad y de los 6 años en adelante: Destreza y Lógica. Además para cualquier juguete que seleccione, el CENSIA enfatiza estos puntos de seguridad: Sin piezas pequeñas: Para menores de 3 años, nada que quepa por el orificio de un rollo de papel higiénico (riesgo de asfixia); optar por materiales seguros, ejemplo pinturas no tóxicas (sin plomo) y sin bordes afilados o astillas. Evitar juguetes bélicos y promover juguetes que fomenten la paz y la convivencia.
Limitar tecnología, para preescolares, se recomienda máximo 30 minutos de pantalla al día para evitar el sedentarismo. Finalmente, mencionó que la importancia del juego, en México, programas como «Juega Conmigo» (lanzado por Sistema Nacional de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes y en colaboración con Pacto por la Primera Infancia) busca que madres, padres y cuidadores principales, recuperen el juego tradicional como una forma de contrarrestar el impacto de la violencia y el aislamiento social, y agregó que a través del juego puede estar presente la actividad física de diversas maneras: andar en bicicleta, jugar básquet, soccer, voleibol, saltar la cuerda; lo importante es minimizar los tiempos de sedentarismo.
De esta manera, se mantiene la salud y el bienestar, promoviendo el desarrollo muscular y óseo, ayudando a prevenir problemas de salud como la obesidad.