Mtro. Héctor González Picazo (*)
23 de marzo 2026
Las Universidades Interculturales en México representan mucho más que una alternativa educativa: son un proyecto social, cultural y político que busca transformar las relaciones históricamente desiguales que se han presentado en la educación superior y los pueblos originarios.
La interculturalidad es una forma de ver el mundo, surgida de un proceso de emancipación, de lucha por la igualdad. La interculturalidad intenta romper con la historia hegemónica de una cultura dominante y otras subordinadas y, de esa manera, reforzar las identidades tradicionalmente excluidas para construir, en la vida cotidiana, una convivencia de respeto y de legitimidad entre todos los grupos de la sociedad. Implica una postura ética e ideológica en la forma de vivir y de relacionarse con los otros. (Maldonado, TNJ, 2019).
Históricamente, el sistema educativo mexicano fue diseñado para la homogeneización, generando así procesos de exclusión y discriminación. Las Universidades Interculturales revierten este proceso al colocar el diálogo de saberes en el centro. Por lo cual, ha ocasionado a lo largo de los años nuevos paradigmas que den pauta a una atención a la diversidad y el desarrollo rural, donde el alumno estudia para transformar su ejido, su comunidad y su familia.
A diferencia de los modelos tradicionales, las Universidades Interculturales promueven un diálogo de saberes. Esto implica reconocer que el conocimiento no es único ni universal, sino plural, ya que los saberes comunitarios, las lenguas originarias, las formas propias de organización social y las cosmovisiones indígenas adquieren un lugar legítimo dentro del espacio académico. En este sentido, no solo forman profesionistas, sino también mediadores culturales capaces de tender puentes entre distintos mundos, por lo que aportan nuevos escenarios de participación y formación con sentido humano, con un aporte comunitario que sensibiliza e incluye a todo el sector de educación superior en el país.
Un eje fundamental es su vinculación comunitaria. Estas instituciones no están pensadas para mantener al estudiante en un entorno académico desvinculado de su realidad, sino todo lo contrario: buscan que el conocimiento tenga un impacto directo en el desarrollo local, en su familia, en su comunidad, planteando desde proyectos productivos, fortalecimiento cultural, gestión territorial y participación social, lo cual es una parte esencial de su quehacer. Así, la universidad deja de ser un espacio cerrado para convertirse en un actor activo del desarrollo comunitario.
La investigación en estas instituciones busca la co-creación de conocimiento, ya que se investiga desde y para las comunidades, para los territorios, sobre diferentes situaciones como el caso de la soberanía alimentaria, medicina tradicional, derechos agrarios, entre otros temas, buscando siempre una ciencia con sentido.
La alianza con los centros de investigación de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECITHI) es vital. Estos vínculos permiten que el conocimiento generado en territorio tenga el respaldo científico, tecnológico y los recursos institucionales para escalar a políticas públicas nacionales; en estricto sentido, es la unión de procesos de investigación entrelazados con los procesos de cosmovisión y el trabajo en territorio.
La Universidad Intercultural de San Luis Potosí (UICSLP) ha entendido que nadie puede solo; su alianza estratégica con El Colegio de San Luis (COLSAN) es un ejemplo de cómo la academia y la educación superior intercultural pueden fusionarse. Por lo que se han generado acciones a lo largo del tiempo que vierten metodología y la profundidad en ciencias sociales y humanidades, así como la capilaridad territorial de los campus de la Universidad y el contacto directo con la realidad de los pueblos.
La Red de Estudios de la Huasteca busca dejar de ver esta región como solo un destino turístico o un recurso natural, sino como un sujeto de estudio vivo. La Red permite que los jóvenes de las comunidades pasen de ser «objetos de estudio» a ser los investigadores de su propia cultura. Generar conocimiento desde el territorio significa reconocer que la verdad no solo reside en los libros, sino en la relación del hombre con su entorno. Por lo que la suma de todas las instituciones que formamos parte de la Red generará estos espacios de reflexión, aprendizaje e intercambio de realidades, buscando prepararnos para un México donde la interculturalidad sea nuestra mayor ventaja competitiva y nuestra fuente de paz social.
Finalmente, queremos agradecer al medio Opinión Pública SLP, ya que este nuevo espacio de divulgación de la ciencia y la cosmovisión de nuestros pueblos abre las posibilidades de llegar a todos y todas con nuevas opciones de entender, interactuar y aprender ciencia, así que esta columna “Desde el Matepoxtle”, que es coordinada por el Dr. Adrián del Jobo, será este espacio de intercambio, un espacio común.
(*) El Mtro. Héctor González Picazo, es Rector de la Universidad Intercultural de San Luis Potosí.