Desde el Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), el doctor Bernardo Yáñez Soto desarrolla una línea de investigación que conecta de manera directa a la ingeniería con la medicina, a través de lo que se conoce como ingeniería de biosuperficies. Investigador por México-Secihti y adscrito a este instituto universitario, su trabajo se centra en comprender y aprovechar los fenómenos que ocurren en las superficies de los materiales para generar aplicaciones con impacto en la salud.
Ingeniero químico por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctor en Ingeniería Química y Biológica por la Universidad de Wisconsin-Madison, Bernardo Yáñez explicó que, aunque tradicionalmente se estudian los materiales como un todo, las propiedades que se manifiestan en su superficie pueden ser muy distintas a las del interior. Estas diferencias son clave, ya que la materia interactúa con su entorno principalmente a través de sus superficies, lo que abre un campo amplio de estudio con aplicaciones prácticas.
El investigador comparó este fenómeno con el cuerpo humano, donde la piel no se comporta de la misma manera que los órganos internos. En el caso de las biosuperficies, pequeños cambios o cantidades mínimas de ciertos compuestos pueden modificar de forma radical las propiedades de una superficie. Esta característica resulta especialmente útil para el desarrollo de métodos de diagnóstico, ya que permite detectar virus o bacterias sin necesidad de concentrar grandes cantidades de muestra, como ocurre en técnicas tradicionales.
Uno de los proyectos que se desarrollan en su laboratorio está enfocado en el síndrome del ojo seco, una enfermedad multifactorial que provoca molestias constantes debido a la falta de lubricación ocular. En lugar de depender únicamente de gotas artificiales de efecto temporal, el grupo de investigación busca modificar la superficie del ojo para que las lágrimas o las gotas aplicadas permanezcan más tiempo, ofreciendo una alternativa terapéutica más eficaz.
Otra línea de trabajo explora la posibilidad de prevenir infecciones mediante la modificación de las superficies de las mucosas, que son la principal vía de entrada de virus y bacterias al organismo. La idea es transformar estas superficies para que repelan a los patógenos y reduzcan el riesgo de infección, un enfoque que, aunque aún experimental, abre nuevas perspectivas en la prevención de enfermedades.
En el ámbito del diagnóstico, el equipo desarrolla técnicas alternativas a la PCR para la detección de virus como el COVID. A través de micropartículas recubiertas con sustancias sensibles a los patógenos, es posible identificar la presencia de virus de forma rápida y visible, ya que estas partículas se agrupan cuando entran en contacto con ellos.
Estas investigaciones se realizan principalmente en dos espacios del Instituto de Física: el Laboratorio de Ingeniería de Biosuperficies y el Laboratorio Nacional de Ingeniería de la Materia Fuera de Equilibrio, este último integrado al programa de laboratorios nacionales y orientado también a ofrecer servicios especializados a la industria y a particulares.
Actualmente, el grupo trabaja en un proyecto financiado por convocatorias de la Secihti, enfocado en el uso de fenómenos de superficie para la detección de enfermedades. Se trata de un esfuerzo claramente interdisciplinario en el que participan especialistas en biología, ciencia de materiales y física, entre ellos las doctoras Daniela Salado y Rosario Moctezuma, y el doctor Rodrigo Vélez, además de estudiantes de maestría, doctorado y personal posdoctoral.
Para conocer más sobre el trabajo que se realiza en este campo, el doctor Yáñez Soto invitó a consultar la página del Instituto de Física de la UASLP y, en particular, la del Laboratorio Nacional de Ingeniería de la Materia Fuera de Equilibrio, donde se difunden las actividades y avances de estas investigaciones.