Con apoyo de dos grandes financiadores: el COPOCYT y el H. Ayuntamiento de San Luis Potosí, se desarrolla un proyecto de restauración, manejo, gestión ambiental e implementación de un Bosque Escuela en un terreno perteneciente al H. Ayuntamiento de San Luis Potosí localizado sobre el Camino a la Presa San José.-
Durante los próximos fines de semana (sábado y domingo) voluntarios estarán trabajando activamente en la restauración ecológica del predio, mediante la siembra de especies nativas.
Quien desee participar puede revisar las redes sociales del IPICYT para conocer las fechas y horarios.Los predios verdes intraurbanos, muchas veces abandonados, representan verdaderos alvéolos urbanos: espacios que permiten la respiración ecológica de la ciudad.
Estos predios son alberges de una gran biodiversidad y brindan servicios ecosistémicos clave como regulación microclimática, restauración de acuíferos, bienestar psicológico y cohesión social. Como parte de un esfuerzo multisectorial para recuperar un espacio abandonado de 15 hectáreas, especialistas del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT), con el apoyo material del Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología (COPOCYT) y el H. Ayuntamiento de San Luis Potosí, desarrollan un proyecto que busca la implementación del primer Bosque Escuela y la primera Área Natural Protegida Municipal en la ciudad.
Este proyecto implica conocer las especies vegetales y animales que habitan este territorio, conocer los beneficios que brinda este espacio verde para la ciudadanía (servicios ecosistémicos) y restaurar, manejar y gestionar este importante alveolo de la ciudad.El doctor Fredy Alvarado, investigador de la División de Ciencias Ambientales del IPICYT, explicó que gracias al apoyo del COPOCYT y del Ayuntamiento esta iniciativa surge como una acción de vinculación, retribución social y gobernanza urbana, integrando vecinos, academia, organizaciones civiles y gobierno local en el cuidado, restauración y manejo colectivo de este espacio verde urbano bajo un enfoque de adaptación basado en ecosistemas.Uno de los principales retos en las ciudades es la transformación del paisaje natural en ambientes totalmente impermeables (infraestructura urbana), en donde la ausencia de áreas verdes puede contribuir al aumento de inundaciones, la proliferación de mosquitos y el aumento de la temperatura dentro de la ciudad.
A pesar de su importancia muchos predios “verdes” intraurbanos son vistos como basureros. Por esta razón, lo que estamos haciendo actualmente es una intervención que implica limpieza de basuras y escombros de construcción y restaurar con especies nativas para promover el equilibrio ecológico”, detalló el investigador.El proyecto contempla la reintroducción de plantas características de la región, seleccionadas cuidadosamente de acuerdo con las condiciones específicas del terreno.
Entre las especies utilizadas destacan aquellas propias del ecosistema semiárido, como mezquites, huizaches, cazahuates, garambullos y yucas, entre otras plantas propias de la regíon.“Nosotros realizamos estudios sistemáticos de la diversidad de plantas y animales (vertebrados e invertebrados) de este lugar. Con respecto a las plantas, con el apoyo del doctor Renato Ramos de Agenda Ambiental UASLP y la empresa Tlalticpac de San Luis Potosí, identificamos dentro del terreno cerca de 28 especies, lo cual nos sorprendió pues hay muchas especies nativas y algunas exóticas, y sobre esta información seleccionamos las especies idóneas de siembra dependiendo del terreno y la variación del clima que observamos en el lugar”, precisó el especialista.Además del componente ecológico, el proyecto busca generar conciencia social sobre la importancia de la conservación ambiental urbana. Para ello, se promueve la participación activa de las comunidades locales, quienes contribuyen en labores de reforestación, monitoreo y cuidado de las áreas intervenidas.
“El objetivo no es solo plantar árboles, sino garantizar su supervivencia y fomentar una relación más estrecha entre la población y su entorno natural”, subrayó el especialista, quien añadió que se cuenta con una aplicación en la que se determina la ubicación de cada especie plantada, lo cual permite monitorear en tiempo real los individuos plantados para estar al pendiente de su sobrevivencia.Asimismo, el investigador destacó el impacto positivo de esta actividad, “estamos hablando de servicios ecosistémicos, es decir, lo que brinda la naturaleza a la ciudad, este bosque actualmente ayuda a disminuir de manera importante la temperatura en hasta 7°C.
Encontramos 188 especies de 16 grupos taxonómicos (plantas y animales). Entre estas especies, identificamos especies de mosquitos que se alimentan de sangre de animales silvestres (hematófagos) como mapaches, zorros y cacomixtles, entonces eso también es un indicativo de que el bosque puede estar diluyendo potencialmente poblaciones de mosquitos transmisores de enfermedades”, puntualizó.Sumado a esto, Alvarado señaló que este tipo de proyectos representan una oportunidad para demostrar que la restauración, manejo y gestión ambiental es posible cuando se combinan el conocimiento científico, la participación ciudadana y un compromiso real con el medio ambiente.
Anunció que las actividades relacionadas con la siembra de árboles continuarán por varios fines de semana, se ha invitado también a los voluntarios de los boyscouts de San Luis Potosí, y existe la convocatoria abierta para quien su desee sumar como voluntario o brigadista. Dicha información se estará publicando de manera oportuna en las redes sociales del IPICYT.
Finalmente, el investigador mencionó que la iniciativa del Bosque Escuela se perfila como un modelo replicable en otros espacios de la ciudad y del país que enfrentan problemas similares, consolidando al IPICYT como una institución científica clave en la generación de soluciones innovadoras para la conservación de los recursos naturales en ambientes urbanos.