Miguel Ángel Guerrero Arriaga
Aunque por el solo hecho de ser rector de la UASLP Alejandro Zermeño Guerra puede ser un buen perfil para que cualquier partido ayuno de cuadros aceptable lo postule como candidato a la alcaldía capitalina, la posibilidad de serlo no parece entrar en sus objetivos inmediatos como lo ha manifestado reiteradamente en las reuniones informales en las que ha estado presente esta columna.
Incluso, cuando se toca el tema sin dudarlo rechaza tajantemente la idea tal vez consciente de que en estos momentos la UASLP es una puerta falsa a la política y de que salvo contadas excepciones pocos rectores han podido brincar a cargos públicos importantes.
Como es sabido, únicamente Mario García Valdez logro catapultarse a la presidencia municipal de la capital aprovechando el prestigio del cargo aunque se quedó con las ganas de ser candidato a la gubernatura por el PRI en una carrera ganada por Juan Manuel Carreras.
Antes hubo otros rectores que buscaron hacer política desde la rectoría como el licenciado Roberto “chango Leyva Torres que consiguió ser diputado federal y candidato perdedor a la alcaldía de la capital, antes que él allá por la década de los sesentas el doctor Jesús N Noyola logró saltar desde el cargo a una senaduría de la república.
Un rector que se quedó a medio camino de un cargo de elección fue Guillermo Delgado Robles quien buscó ser diputado federal cayendo derrotado por el panista Mario Leal Campos quien se enteró de su triunfo electoral mientras se encontraba de pesca.
También, el mítico Alfonso Lastras Ramírez logro saltar de la rectoría a una diputación federal y de él para acá los que le siguieron cuando mucho aspiraban a que al dejar el cargo, el gobernador en turno les diera un puesto en el gobierno aunque mucho se quedaron con la promesa de serlo como el ingeniero Jaime Valle Méndez quien recibió la invitación de ser secretario de educación quien pidió esperar el término de su periodo en la universidad y cuando quiso asumirlo ya no se lo dieron.
En cuanto al doctor Zermeño no hay duda de que en la alcaldía podría aplicar la experiencia que ha adquirido al frente de nuestra máxima casa de estudios como su capacidad para administrar las crisis financieras que siempre padecen las arcas municipales como las que ha debido enfrentar las que normalmente aquejan a la universidad.
Y si de capacidad de enfrentar conflictos se trata, vaya que ha acumulada mucha con sus constantes “tironeos” con las autoridades por los apoyos económicos de la institución así como por la necesidad que ha tenido de capotear los problemas prefabricados de docentes al igual que la campaña negra de desprestigio mediática que le han armado sus detractores.
Así entonces, se antoja complicado que Zermeño Guerra abrigue intenciones de buscar ser candidato a la alcaldía capitalina con todo y las capacidades que ha acumulado al frente de la rectoría decíamos, tal vez consciente de que la UASLP es una puerta falsa a la política