CIUDAD DE MÉXICO, 5 de junio de 2026.- Ante el enorme reto que enfrenta México para cumplir con sus compromisos internacionales de mitigación del cambio climático, la organización civil Entorno a Ti señaló que el verdadero cuello de botella para la transición energética no es la falta de recursos financieros ni de recursos naturales, sino la histórica deuda social con las comunidades receptoras de los proyectos.
Un dato contundente delinea la urgencia de cambiar la estrategia, hasta 2018, alrededor del 70% de los proyectos de energía renovable en México sufrieron retrasos significativos o fueron cancelados definitivamente debido a la conflictividad social. Esta problemática fue provocada por tratos injustos, opacos o asimétricos entre las empresas desarrolladoras y las comunidades locales.
«Es indispensable asegurar que las comunidades agrarias y campesinas negocien en condiciones de fortaleza, garantizando el respeto absoluto a sus derechos sociales y agrarios», afirmó Edgar Moreno, director ejecutivo de Entorno a Ti. «En lugar de seguir viendo a las comunidades como obstáculos para los nuevos proyectos, debemos sumarlas como socias y aliadas proactivas. Si participan directamente de los beneficios económicos de la energía limpia, se convertirán en las principales promotoras del desarrollo eólico y fotovoltaico a lo largo y ancho del país».
El reto de las metas climáticas rumbo al 2030
México ha firmado convenios internacionales en los que se compromete a triplicar su capacidad de energías renovables para el año 2030. No obstante, al ritmo actual de inversión y desarrollo, el avance se sitúa apenas entre el 23% y el 25% de la expectativa requerida para cumplir la meta dentro del actual sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Para acortar esta brecha, la organización destaca tres pilares urgentes:
Entorno a Ti reitera que la transición energética en México no debe ser vista únicamente como una solución técnica o ambiental a la crisis climática, sino como una herramienta de justicia social y reactivación económica para las zonas rurales del país. Lograrlo requerirá una sólida comunión de voluntades entre el Gobierno Federal, el Poder Legislativo, el sector privado y los liderazgos comunitarios, bajo un modelo donde el negocio vaya siempre de la mano con la sustentabilidad y el desarrollo equitativo.