La tragedia de una sociedad que dejó de corregir

Dr. Jaime chalita Zarur.

Marzo 28, 2026

Obligaciones, Derechos y la Crisis Social

¿Está en la obsolescencia la exigencia de las obligaciones y solo existen los derechos? La vida se pierde por la indolencia de estas acciones sin sentido. Entre más modernos, menos civilizados. Qué vergüenza.

He sostenido que la brutalidad se apoderó de gran parte de nuestra sociedad, pero igualmente la avaricia y el dominar a los demás se convirtieron en un imperativo para muchos que habitan este planeta.

Seguro es que todos moriremos, pero la forma no la sabemos y el momento lo ignoramos. Nada de ello sabemos ni lo sabremos: el tiempo y la forma son inciertos y desconocidos totalmente.

La sorpresa de la muerte siempre es un enigma y muestra toda nuestra impotencia frente a tal evento, calificado de natural cuando es por motivos de salud; pero es una calamidad cuando es provocado, y ello solo puede caber en la mentalidad de un humano.

Las bestias atacan a todo lo que les puede proveer alimentación, porque está en su genética mantener su supervivencia. Un motivo para atacar es lo que les puede dar alimento, pero el humano no debería tener esa capacidad, a menos que sea antropófago.

El tráfico de armas ha sido un enorme problema en México, permitiendo que personas posean tanto armas permitidas como prohibidas. Qué peligroso se ha vuelto el comercio de lo ilegal.

Estoy seguro de que lo que se sufre como sociedad, con la violencia que azota a nuestro mundo, se evitaría con el retorno de la educación propia a los hogares. Hoy todo está prohibido, todo es un ataque a los derechos humanos pero, ¿de las obligaciones? Muy pocas personas hablan.

Dos maestras muy jóvenes de la preparatoria Anton Makarenko, Rosario Sagredo Chávez y Tatiana Madrigal Bedolla, fueron asesinadas por un menor de quince años: Oskar «N».

¿Qué pasó con él y qué tenía en sus pensamientos? Pareciera que el ataque fue directo. Se hubiese podido evitar, pues no es fácil ingresar a ningún lado con un arma AR-15 sin ser notado, a menos que los códigos de seguridad hubiesen fallado o, peor aún, que no existiesen.

¿Dónde están los padres de ese muchacho y qué grado de responsabilidad tendrían? Será la aplicación de la justicia la que deba determinarlo, pero la falla de sus padres en lo particular y de la sociedad en lo general es palpable.

Perdimos el control de nuestros hijos. Hoy todo es una afrenta al intentar corregir el rumbo de las personas de cualquier edad; lo cierto es que lo que se vive no solía suceder porque había gente que educaba y disciplinaba en los hogares. Hoy no.

@jaimechalita