La Visita a los 7 Bares y la clausura de los 4 bares

Filiberto Juárez Córdoba

Abril 4, 2026

LA MAS TRASCENDENTE actividad religiosa de nuestro pueblo, la mayor expresión de fe de los potosinos volvió a realizarse con la majestuosidad de siempre. La Procesión del Silencio, con sus 72 años de tradición y evolución, recorrió los tres y medio kilómetros de su ruta con la solemnidad y misticismo que la caracteriza. Las múltiples cofradías con centenares de penitentes y cada uno de los participantes que cumplen una función específica desempeñaron su papel con absoluta devoción. El público llenó los laterales de la ruta. Muchos visitantes, nacionales y extranjeros, vinieron por el interés de presenciarla. Tradiciones Potosinas, A.C., hizo su tarea de manera excelente, la coordinación con las autoridades y cada una de las comunidades participantes tuvo buen resultado. Lo importante es que se conserva la esencia que le dio a la Procesión del Silencio, en 2013, la categoría de Patrimonio Inmaterial de San Luis Potosí. Es algo que une a todos y en el que todos pueden participar con sentido de pertenencia comunal. Todos colaboran y de todos son los méritos. Las autoridades, en un gesto de cortesía política en un estado laico, son invitados a acompañar la procesión en su inicio, así debe ser, pero luego lo de Dios a Dios y lo de César a César. No hay que meterle ruido a lo que debe ser silente.

EL MIÉRCOLES, como las 11:00 horas, tocaron a la puerta de la casa, “¿quién?”, dijimos antes de abrir. Guardia Civil Estatal, nos respondieron, abrimos la puerta y nos encontramos con 3 policías, uno de ellos preguntó: “¿es de usted el carro que está estacionado allá?”, señalando un vehículo que la noche anterior habíamos estacionado frente a un predio cercano. “Si”, fue la inmediata respuesta. “Tiene la cajuela abierta”, dijo el oficial, y agregó: “recibimos un reporte de una persona que pasó y vio que no está cerrada”. “Nos acompaña para revisar y ver si falta algo”. Llegamos al carro y efectivamente la cajuela estaba entreabierta, revisamos y todo estaba en orden y sin faltantes. “Seguramente al dejarlo ahí anoche, se movió accidentalmente el control remoto y eso provocó que se abriera”, fue lo que se nos ocurrió decir. Llegó otra patrulla, los agentes que llegaron les informaron que todo estaba normal en los alrededores. Pidieron los datos del carro, nombre y domicilio, para elaborar su informe. Les dimos las gracias y nos comentaron que en sus rondines de vigilancia atienden incidencias como esa, con apego a protocolos y contacto con los ciudadanos. Comentamos el asunto con otras personas y hemos encontrado que, así como hay quejas de los policías, también hay buenas opiniones y reconocimiento. Los policías si cuidan y atienden, nos dijo un amigo y eso hay que reconocérselos, también hay que saber diferenciar las quejas, hay unas que son legitimas y con fundamento, pero otras son interesadas, con ánimo revanchista de aquellos a los que les tuvieron que jalar las cuerdas. Hay que valorar entonces el trabajo que hacen los buenos policías y colaborar con ellos.

Va Visita a los 7 Altares del Jueves Santo. La Visita de los 7 Altares tiene como propósito acompañar espiritualmente a Jesús en las horas previas a su crucifixión. Durante el recorrido, los fieles se detienen en cada iglesia para rezar, meditar. Aquí empezaron por cambiar la palabra bares por altares. Luego algunos tuvieron la puntada de hacer listas de los que podían ser visitados. Después salieron los listos, que vieron negocio, y les dio por organizar los recorridos. El problema es que los bares del Centro Histórico son de cupo muy limitado y muchos los que ese día acuden son de carrera larga. Hay bares que se quedan sin bebidas de inmediato y otros que terminan atendiendo parroquianos afuera de sus establecimientos. Se generan problemas y por razones de seguridad la autoridad debe intervenir. Este año hubo la clausura de 4 bares. Hay quienes consideran que es injusto y un atentado a una tradición. Lo peor es que se quedan a medio recogimiento espirituoso. Exigen que, para el próximo año, las cosas sean diferentes. Los propietarios de los bares deben planear las cosas y si es buen negocio para ellos, prepararse para prestar ese servicio. Alguna solución debe haber. También exigen que las autoridades tengan consideraciones con los visitantes al clausurar. NOSOTROS DECIMOS:

Si se pierde la cordura

En el espirituoso encuentro,

Aplíquenle al bar la clausura,

¡Pero dejen a la gente adentro!

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