Daniel Adame Osorio.
La administración del presidente Enrique Peña Nieto generó suficientes incentivos para ser sustituido por una alternativa electoral como AMLO. Es inevitable no referir su imagen corporativa: primero los pobres, la austeridad, el estilo de vida del caudillo construida sobre todo en su gestión en la jefatura de gobierno de la ciudad de México.
Antes, durante la gestión Fox, sus hijastros resistieron todo, menos la tentación, dirá Oscar Wilde y fueron beneficiarios directos de la élite política. Los escándalos de los hijos de los mandatarios sólo han migrado de línea política y los hijos de Andrés Manuel López Obrador han construido su imperio en la administración del caudillo.
En un primer momento, daba la impresión que su operador político más cercano, su hijo, Andy, sería el heredero de la causa del caudillo y comenzaron por brindarle los procedimientos necesarios: un baño de pueblo por la estructura de MORENA y previamente, la construcción de sus redes fue realizada a través de sus amigos más próximos para la constitución de empresas y modificar su estado social. Los gobernadores de MORENA hicieron lo propio dando una serie de contratos a la red construida por Andy.
Desde el retiro de su visa por la administración de la Casa Blanca, el escenario político está centrado en sus movimientos especialmente financieros y su red de empresas. En lo interno, la FGR no lo investiga por esa red de negocios, como tampoco lo hace con el senador, Adán Augusto, entre otros notables del gobierno de MORENA.
Del Tintero.
¿La administración Trump dará un golpe espectacular en torno a la red de negocios de Andy y su posible conexión con el narcotráfico? Es pregunta, dirá Galeano…