Llama servicios de salud a fortalecer lazos familiares y prevenir adicciones en la entidad

  • Este 20 de abril, se conmemora el “Día de la marihuana”, fecha que permite dimensionar el riesgo asociado a esta sustancia, que puede generar: afectaciones cognitivas, deterioro en funciones ejecutivas y riesgos en la salud mental (ansiedad, depresión y episodios psicóticos).

En el marco del 20 de abril, fecha asociada a la visibilización del consumo de cannabis, es fundamental fortalecer la difusión de información basada en evidencia que permita dimensionar los riesgos asociados al uso de esta sustancia, particularmente en el contexto nacional, como una oportunidad estratégica para sensibilizar a la población y promover decisiones responsables orientadas a la protección de la salud, señaló el Licenciado en Psicología Alejandro Morquecho González, Psicólogo Clínico de los Servicios de Salud de San Luis Potosí.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2016–2025), la marihuana se mantiene como la droga ilegal de mayor consumo en México, mostrando una tendencia al incremento en los últimos años. A nivel poblacional (12 a 65 años), el consumo de cannabis (alguna vez en la vida) aumentó de 8.6% en 2016 a 12.0% en 2025, lo que representa un crecimiento significativo en la prevalencia. Este incremento es más pronunciado en hombres, donde pasó de 14.0% a 18.4%, mientras que en mujeres se elevó de 3.7% a 6.0%, evidenciando una tendencia creciente también en la población femenina. En cuanto al consumo en el último año, se observa un aumento de 2.1% a 2.5% en la población general, con mayor prevalencia en hombres (de 3.5% a 4.0%) en comparación con mujeres (de 0.9% a 1.0%). Estos datos permiten identificar una expansión del consumo de cannabis en distintos grupos poblacionales, lo cual implica retos relevantes en materia de salud pública, particularmente en prevención y atención oportuna.

Si bien el consumo puede percibirse como de bajo riesgo en algunos contextos sociales, la evidencia científica indica que el uso frecuente puede generar afectaciones cognitivas, deterioro en funciones ejecutivas, así como riesgos en la salud mental, incluyendo ansiedad, depresión y posibles episodios psicóticos en personas vulnerables.  Estos efectos tienen implicaciones directas en la vida cotidiana, ya que incrementan la probabilidad de accidentes por disminución de reflejos y capacidad de respuesta; o pueden afectar el desempeño académico y laboral por dificultades en la concentración, la memoria y la toma de decisiones, advirtió Morquecho González.

En contraste, el cannabis posee aplicaciones médicas específicas, las cuales deben diferenciarse claramente del uso recreativo. En México, el uso medicinal está permitido bajo regulación sanitaria y prescripción médica, principalmente para el tratamiento de dolor crónico, epilepsia refractaria, náuseas asociadas a quimioterapia y espasticidad en enfermedades neurológicas. Estos usos se realizan mediante productos controlados, con dosificación estandarizada y bajo supervisión profesional, por lo que no deben confundirse con el consumo libre de la sustancia. 

En el ámbito legal, la posesión de pequeñas cantidades de cannabis para consumo personal no es sancionada penalmente dentro de los límites establecidos por la Ley General de Salud; sin embargo, su comercialización y distribución permanecen reguladas. 

Finalmente, Alejandro Morquecho dijo que el uso recreativo de la sustancia continúa en proceso de definición normativa,  sin que exista aún una regulación integral.  Ante este panorama, la prevención del consumo de marihuana debe centrarse en estrategias estructuradas que incluyan la educación basada en evidencia como: el fortalecimiento de habilidades socioemocionales; la promoción de estilos de vida saludables; la detección temprana en grupos de riesgo, (especialmente en adolescentes y jóvenes); y la participación coordinada entre instituciones de salud, educativas y comunitarias que resulta esencial para contener el incremento en el consumo y reducir posibles consecuencias.