Los ríos de la Huasteca 2: Los ríos son seres vivos.

Dr. David Madrigal González

“Olvidamos que el ciclo del agua y el ciclo de la vida son uno mismo”Jacques-Yves Cousteau.Los protagonistasDespués de mi presentación como autor en la primera entrega de esta serie de textos llamada “Los ríos de la Huasteca”, toca hablar de los seres que son los verdaderos protagonistas de esta colaboración para “Desde El Matepoxtle”:

Los ríos.

Los ríos son seres vivos que forman parte del ciclo de la vida en el planeta que habitamos. Junto con los océanos, glaciares, lagunas, arroyos, ojos de agua, pozas y demás cuerpos de agua, los ríos son seres que hacen su vida a partir del flujo de la energía vital a través de todo lo que existe, conectando mundo arriba y mundo abajo. Cuando la vida de estos seres que fluyen gravitacionalmente se ve amenazada, todo lo que existe alrededor se pone en riesgo de enfermar o de morir. Cuando los ríos están vivos y saludables, todos los seres humanos y seres no humanos pueden vivir. Los ríos son seres que saben a dónde van y al hacerlo, transportan, alimentan y conectan todo lo que existe.

A partir de lo anterior, desde una mirada holística, podemos comprender por qué, como afirman José Aliaga Villagrán y Nicolás Toro Leigh (2023), desde la antigüedad, los seres humanos sabemos que necesitamos vivir cerca de los ríos. Asimismo, sabemos qué, desde tiempos inmemoriales, son considerados seres vivos y seres sagrados, fundamentales para el ciclo de la vida, aunque en la actualidad, este muy extendida, como un cáncer, sobre todo entre las nuevas generaciones, la idea reduccionista de que son simplemente agua que vemos correr, escurrir o secarse.

Los ríos y su carácter sagrado

Como es el caso de mucho territorios donde habitan pueblos indígenas ancestrales, en la Huasteca se concibe el entorno como la morada de múltiples entidades extrahumanas donde existen fuerzas fundamentales para la vida que se denominan señores, dueños o guardianes cuyos atributos y capacidad de agencia están asociados con los ríos, los manantiales, las lagunas, los arroyos, las montañas, los cruces de caminos, las rocas, las cuevas y las especies de flora y fauna que se encuentran y habitan junto con los humanos en cada territorio (Acosta, 2021 citado en Cárdenas, 2024, p. 38). Para los pueblos originarios de la Huasteca, los ríos no son simples corrientes de agua que sirven para practicar deportes extremos, son seres vivos que requieren cuidados, respeto y ofrendas, ya que pueden castigar con distintas enfermedades y desastres (Ruvalcaba, 2019 citado en Cárdenas, 2024, p. 38). Como la Huasteca se trata de una macro región con una gran variabilidad climática, en la que puede haber exceso o escasez de agua, se realizan una importante variedad de ritos para pedir y mostrar respeto a estos seres divinos. Por citar sólo dos ejemplos, uno de los ritos antiguos, afirman Ocho y Gutiérrez (2011, p. 137), consistía en ir a un cerro a sacrificar a una persona joven degollándola para después echarla en una cavidad, ponerle una piedra encima y así pedir el favor del agua o cualquier otra necesidad que se tuviese. En otros ritos que permanecen vivos como patrimonio inmaterial, cuenta Amparo Sevilla (2002), se vincula al ciclo agrícola con el agua de las lluvias y de los ríos. Para ello se incluyen “música, danzas, oraciones, ayunos, sacrificios de animales, ofrendas de comida, “limpias” y otros actos que son encabezados por curanderos y personas mayores de cada comunidad. A través de ellos, se establece un intercambio simbólico con las deidades “para halagar a la madre tierra” y de esta manera pedir que “propicie una buena cosecha” (p. 44-45).

La vida de los ríos en la Huasteca

Otra de las formas de observar la manera en que los ríos son parte del ciclo de la vida en la Huasteca, es su constitución en una red fluvial que, como dice Calvario (2012) se despliega en toda la macro región a través de “las corrientes más importantes que forman parte de la cuenca del río Pánuco” (p.41). En huasteco el río se llama “hualja o azilja”. Como hemos dicho antes, todos los ríos de la Huasteca fluyen gravitacionalmente hacia el Golfo de México, siendo el más importante y de mayor caudal el río Pánuco que nace en la Ciudad de México. A este ser vivo se le unen los ríos Amajac y Claro después de Tula, el cauce pasa por Tamazunchale donde lleva el nombre de río Moctezuma que tiene como afluentes los ríos Axtla, Xumunxunco, Tantilin y Tocomon. Cerca del Higo, se unen el río Tempoal que nace en Chicontepec y en Tanjuco el río Tamuín que llegan al río Pánuco con sus otros afluentes que son los ríos Valles, Tampaon, Coy, Oxitipa, Choy o Tancha, Mesillas o Tanchichan, río del Salto o de Tanloquen, el Tanchamay frío o Gallinas que nace arriba de ciudad del Maíz, el Tantone, Tamasopo, Santa María, Tampasquin o Tanchuche, Río Verde, Tierra Nueva, Jofre y Villela.

Otro gran río huasteco es el Tamesí, que nace de dos corrientes que bajan de la Sierra Madre, una pasa por Palmillas para unirse en La Puente. Juntas pasan por Jaumave y se unen en el Terrero con el río Chihué que nace en la Sierra de los Ángeles y forma el río Guayalejo. Abajo de Xicotencatl, se unen en las Adjuntas el río Sabinas, que en la Reforma recibe la corriente del río Frío o Tanchipa y luego la corriente de los ríos La Morita, el Salitre y el Terroncito que bajan de la Sierra de Tula. Se une luego el río Mante y abajo de Cardiel y Tanjuco, la Raya de Las Animas. En Tancasnequi y Tantoyuquita el río Tamesí recibe la corriente del río Naranjo o Tantepelet y poco después la del río Tantoan, ambos nacen en la sierra de Tanchipa. El río Tamesí atraviesa la laguna del Chairel y se une al río Pánuco en lo que se conoce como la Puntilla que anteriormente se llamaba Cascajal o El Zapote (Meade, p. 14). T

oda esta red fluvial es crucial para el ciclo de la vida en la Huasteca, no sólo porque ha determinado la distribución, localización y subsistencia de los asentamientos humanos y la biodiversidad desde hace más de 5 mil años; también porque su condición de salud en la actualidad es un asunto prioritario para afrontar los impactos del calentamiento global y la variabilidad climática, tanto en esta región, como en todo el sistema planetario.

Entre los principales factores que están poniendo en riesgo la salud de los ríos en tanto seres vivos, se encuentran los de tipo histórico y los que más recientemente han venido haciendo profundamente crítica su problemática de sobrexplotación y contaminación. Sobre los primeros, se encuentran la incorporación de especies ajenas al lugar, como el ganado vacuno, la caña de azúcar y el café que han contribuido de manera importante a la deforestación y por lo tanto la modificación del paisaje. Por otra parte, entre los factores más recientes, se encuentran la extracción de grandes volúmenes de agua, material pétreo y la destrucción de montañas para la construcción de infraestructura ferroviaria y vial, así como la puesta en marcha de un proceso que parece irreversible llamado por Cárdenas (20024) “turismo de naturaleza”. De acuerdo con esta autora, la construcción de parajes, caminos, nuevas carreteras, construcciones de alojamiento y venta de alimentos (p. 17-18), se relaciona a su vez con una producción de mayores cantidades de basura, falta de agua potable, deterioro de la calidad de vida de seres humanos y no humanos que habitan en la región, así como la disputa por el agua entre varios sectores (p. 22).

El cierre

Como podemos ver con lo anteriormente expuesto, los ríos son seres vivos no sólo por sus funciones ecosistémicas como portadores de sedimentos cruciales para el ciclo de la vida en la Huasteca, sino también, por sus interrelaciones con procesos históricos y actuales que han incidido e inciden en la vida cotidiana de diversas comunidades de seres humanos y no humanos, tanto en la región como a otras escalas. Más allá del agua que vemos fluir, los ríos de la Huasteca son testigos vivos de la estrecha relación que desde siempre ha existido entre el medio ambiente y la multiplicidad de seres que lo integran. En el caso de los seres humanos, esto se expresa en su cosmogonía, costumbres y en sus prácticas rituales. En todas estas manifestaciones culturales que distinguen a cada grupo o comunidad asentados a lo largo y ancho de la geografía de la región, se reconoce que los ríos y cuerpos de agua tiene vida porque se mueven, tienen brazos, engordan o adelgazan, saben a dónde ir, sustentan la vida acuática y la de todos los seres que dependen de los ciclos hidrológicos incluido el propio planeta. Con base en todo esto, se afirma que los ríos de la Huasteca son seres vivos que han coexistido desde siempre con humanos y no humanos en esta región del mundo, y por lo mismo, deben ser tratados como sujetos de derecho para garantizar su salud y sobrevivencia.

La siguiente entrega

Los ríos de la Huasteca 3: Los ríos hablan y son maestros de historia.

Referencias

Aliaga Villagrán, J.; Toro Leigh, N. (14 de marzo de 2023), Los ríos están vivos. https://endemico.org/los-rios-estan-vivos/.

Cárdenas Gómez, E. P. (2024), Radiografía de la huasteca potosina: Problemáticas socioambientales y cambio climático. El Colegio de Jalisco.

Meade, J. (1942), La Huasteca, época antigua. México: Editorial Cossio.

Sevilla, A. (2002), Cuerpos de maíz. Regiones de México, diálogo entre culturas, La Huasteca. Año 1 (1). 43-49.