¿Mal momento para estudiar Derecho ?

Lic. Abraham Parga

Febrero 16, 2026

A Nelson Rolihlahla Mandela [abogado y activista sudafricano] se le atribuye la frase: «la educación es el proceso de aprender a vivir, no solo a ganarse la vida. Es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo». A propósito de haber iniciado el pasado 19 de enero de 2026, el proceso de admisión anual para ingresar y estudiar en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP); resulta oportuno tomar en consideración y reflexionar ciertos aspectos que influyen en gran medida en la manera en que se imparte la educación superior de la ciencia jurídica en México.

Es una verdad sabida que desde que el partido oficialista llegó al gobierno y controló la mayoría de curules y escaños en el Congreso de la Unión, gran parte de las reformas legales y constitucionales carecen de sentido y legitimación, no obstante, es un proceso legislativo ya aceptado y ejecutado. Lo que particularmente resuena en la ciencia del Derecho, son las relativamente recientes reformas aprobadas a la Ley de Amparo y al Poder Judicial de la Federación, pero también, las que muy probablemente se logren a corto plazo en materia electoral y de procuración de justicia; reformas todas en las que, a ojos de eruditos como Miguel Carbonell, Alberto Nava Garcés y Olga Sánchez Cordero, son un evidente retroceso jurídico para nuestro país.

Cuando se estudia Derecho, algo que particularmente se instruye en las aulas universitarias, es que el Derecho es una ciencia social y como toda ciencia social, involucra una constante evolución. Un conocimiento ‘cambiante’, en algunas ocasiones para bien, y en algunas otras no tanto, pero siempre adaptable a los cambios sociales y a la necesidad humana de orden y justicia.

Se habla, a modo de sarcasmo cuando se estudia Derecho, que «una vez graduado, la mitad de lo aprendido se olvida y la otra mitad se reforma». Y de cierta manera así sucede, muchas reformas a la ley opacan lo aprendido, por lo que la actualización académica siempre debe prevalecer.

Ahora bien, desde mi perspectiva* y como una persona que estudió Derecho y logró o está logrando experiencia laboral en el Poder Judicial y en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; considero que nunca es un mal momento para estudiar Derecho, y menos cuando realmente se siente pasión por la justicia. Que básicamente es un ideal [algo difícil de alcanzar], pero que casi todos alguna vez tomamos como referencia para ser mejores personas y estudiar o comprender la ciencia jurídica.

Otros de los retos que hay que enfrentar como todo estudiante y trabajador en general, es la tasa de desempleo y empleos ‘mal pagados’ cuyas posiciones ocupan índices altos en nuestro país, también la ausencia o presencia de influyentismo y la corrupción en gran parte de los sectores público y privado. Pero como todo Ser Humano, susceptible de adaptabilidad y raciocinio para tomar buenas decisiones; el éxito dependerá del esfuerzo empleado por sobresalir en el aspecto que se considere, y por anhelar convertirse en ‘el cambio’ ante una sociedad hasta cierto punto carente de sentido.

Si se cuenta con los medios [porque de una u otra manera la educación sí sigue siendo un privilegio], la recomendación es estudiar; no solo Derecho, sino estudiar cualquier área del conocimiento que cause avidez porque como ya se refirió, la educación involucra instrucción, pero también involucra formación que ayuda en el desarrollo personal, mejora las oportunidades laborales y ayuda a potenciar habilidades que directa o indirectamente impactan en el progreso de la sociedad.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de OPINIÓN PÚBLICA SLP