¿Oposición se Resigna a Perder el 2027?

Miguel Ángel Guerrero Arriaga

Terminó el 2025 y los partidos de oposición han empezado este 2026 como cerraron aquel; sin fuerza, presencia ciudadana y, lo que es peor, sin perfiles que les permitan tener la esperanza de hacer un papel decoroso en las elecciones del 2027 pues todos se debaten en la mediocridad que les ha caracterizado a partir de las aplastantes derrotas que sufrieron en los procesos del 2021.

Sin embargo, parece que ello les ha pasado de noche tanto a sus directivos nacionales como estatales pues a lo largo del año que terminó el pasado 31 de diciembre, poco hicieron por reforzarlos o por aumentar su militancia toda vez que ninguno puede jactarse de haber incrementado su militancia como para alardear que han recuperado la aceptación ciudadana. Tal vez, por lo ocupados que estaban sus directrices en SLP de cuidar que elevaran su rentabilidad como negocios particulares, poco o nada les importó dedicar tiempo para construir o cultivar nuevos perfiles que crecieran lo necesario para ser considerados líderes ante sus militantes o ciudadanos en general como para enfilarlos a ser los próximos abanderados de sus partidos, particularmente en las elecciones gubernamentales del 27 como lo reflejan las condiciones en que se encuentran PRI, PAN MC y aún Morena.

En ese orden, por ejemplo, el tricolor prácticamente se ha desvanecido como buena opción para las elecciones pues la única figura que insiste en autoproclamarse como aspirante a la candidatura gubernamental ha sido Sara Rocha quien, incluso califican de ridiculez esa postura en virtud de que ni entre los priistas es vista con simpatía, excepto, claro, de los que tiene en la nómina del partido como Rojo Zavaleta y otros que a la menor provocación saltan en su defensa más por el interés de asegurar sus ingresos quincenales que convencidos de que ella podría con el paquete de representar decorosamente al otrora invencible.

A su vez, el blanquiazul no pierde la tradición de atascarse en sus pleitos caseros que se agudizan antes y durante las etapas de definiciones y más porque la dirigente estatal Verónica Rodríguez ha sofocado sin miramientos la más mínima rebelión a su mando, lo que le ha restado simpatías entre militantes y simpatizantes.

Por su parte, el guinda extrañamente no ha hecho sentir en SLP su fuerza como partido en el poder evitando su crecimiento como podría lograrlo y menos porque sus mandos nacionales han permitido que sus dirigencias en SLP lo manejen conforme sus intereses políticos y económicos además de que han olvidado la importancia de promover a la titular de la SEGOB Rosa Icela Rodríguez como su carta fuerte para la disputa de la gubernatura al grado de que hasta su hermana Rita Ozalia le anda jugando las contras. En los otros partidos oposicionistas las condiciones son semejantes, se encuentran en el abandono y sin figuras dignas de mención con lo que en conjunto proyectan la impresión de que anticipadamente han empezado a resignarse a la derrota ante el poderío que han acumulado el que parece ser el más fuerte, el PVEM.