Peor el remedio que la enfermedad

Filiberto Juárez Córdoba

Enero 03, 2026

A VER SI NO SALE peor el remedio que la enfermedad. En el caso de Venezuela una cosa es la dictadura de Nicolás Maduro, que se mantuvo en el poder de manera ilegítima al manipular las elecciones y no respetar los más elementales principios democráticos; y otra la intervención de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. La operación militar para detener al presidente de otro país, para ser juzgado por delitos de terrorismo y narcotráfico, puede ser aplaudida por quienes están cansados de su despotismo y autoritarismo, pero debe preocupar a quienes anhelan libertades y democracia. La intervención momentánea se puede convertir en invasión permanente. Venezuela corre el riesgo de pasar del control de un sátrapa local al de un sátrapa globalizado. Cambiar de tirano no es, realmente, buena expectativa. Pasada la conmoción inicial la gran esperanza es que el pueblo venezolano, los ciudadanos, tomen las calles y de manera organizada expresen su sentir. Reclamen el derecho a decidir, democrática y libremente, quién quieren que los gobierne y cómo quieren que lo haga. Que la oposición demuestre que sabe lo que se debe hacer y surjan nuevos liderazgos para reencauzar el rumbo del país.

LOS GOBERNANTES de los demás países, sobre todo los de América, están haciendo pronunciamientos, según sus percepciones e ideologías, a favor o en contra de Trump o de Maduro, pero como hombres y mujeres de poder están hablando desde perspectivas de mando y a partir de intereses políticos y económicos. Ojalá cambiaran la visión y tomaran en cuenta los anhelos de cada uno de sus pueblos. Dejar de lado los posicionamientos de izquierda o derecha, para privilegiar los puntos de unidad cultural y los valores que los identifican. Es el momento en que los organismos internacionales demuestren que pueden mediar y conciliar, garantizar normas mínimas de convivencia e interacción internacional. Ser equilibrantes ante las posturas y decisiones de los gobiernos y tener autoridad moral para exigir, cuando sea necesario, que se respete la libre autodeterminación de los pueblos. Con una precisión, la autodeterminación de los pueblos se debe respetar en el contexto internacional, pero también en el local, cada gobierno debe respetar lo que su pueblo libremente determine.

A FINES DEL SIGLO PASADO, se decía que las siglas OEA (Organización de las Naciones Unidas), significaban: “Olviden Este Asunto”, haciendo referencia a que dicha organización tenia como objetivo promover la paz, la democracia y los derechos humanos, en los 35 países que la integraban. La principal crítica era que su sede estaba en Washington y su mayor financiamiento lo proporcionaba Estados Unidos. Siendo los intereses de los países de Centro y Sudamérica, muy diferentes a los del de Norteamérica, muy poco podía hacer la OEA para lograr sus objetivos. De la ONU (Organización de las Naciones Unidas), se decía que las siglas significaban: “Olviden Nuestras Utopías”. Surgida después de la Segunda Guerra Mundial, para promover la paz, la seguridad, los derechos humanos y la cooperación internacional, en un mundo en el que había dos bloques y una guerra fría, muchos de sus proyectos se quedaron en puros sueños, meras utopías. Sin embargo, algo hicieron y lograron, trascendieron y se mantienen, tal vez es tiempo de una reorganización para que sigan sirviendo. También, es momento de generar nuevas instituciones para buscar mejores condiciones de trato entre gobiernos e interacción global.

CUANDO LAS BARBAS de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar, dice un refrán, que muy en cuenta deben tomar los gobernantes de los países de América, cualquiera que sea su afinidad ideológica, porque ya vieron cómo se las gasta Trump. Como Tío Sam, bajo el argumento de proteger a los suyos, quiere hacer valer su autoridad sobre los demás, tratándolos como sobrinos que le deben obediencia. “América para los americanos”, para Trump significa que todo el continente debe estar al servicio de los Estados Unidos, y los demás países del continente no han dejado de ser repúblicas bananeras. Digan entonces, si no es necesario que tomen otra actitud y se pongan de acuerdo. NOSOTROS DECIMOS:

Mientras derechas e izquierdas

Mantienen sus divisiones,

Donald Trump jala algunas cuerdas

¡Y los deja sin naciones!

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