Las abejas desempeñan un papel esencial en la producción de alimentos y en el equilibrio de los ecosistemas, por lo que su conservación representa un desafío ambiental de alcance global, señaló el ingeniero Joel Zamora Amaro, profesor de Apicultura de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).
Dio a conocer que existe una fecha conmemorativa, el Día Mundial de las Abejas, celebrado cada 20 de mayo por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y destacó que diversas organizaciones ambientalistas han reconocido a estos insectos como uno de los seres vivos más importantes para la humanidad debido a su función como polinizadores.
“La abeja ha sido declarada como el animal más importante para la humanidad por su contribución a la polinización y, por lo tanto, a la producción de alimentos”, explicó.
El ingeniero Zamora Amaro detalló que existen alrededor de 22 mil especies de abejas identificadas en el mundo y que México alberga aproximadamente 2 mil especies, muchas de ellas nativas. Sin embargo, advirtió que una gran parte enfrenta riesgos de disminución poblacional debido a factores como la pérdida de hábitat, la deforestación, la urbanización, el uso indiscriminado de pesticidas y los efectos del cambio climático.
El académico explicó que la importancia de las abejas radica en su capacidad para transportar polen entre flores, proceso que permite la fecundación de numerosas especies vegetales. “Sin polinización no habría frutos ni semillas, y sin semillas no existiría la propagación de muchas plantas que forman parte de nuestra alimentación”, indicó.
De acuerdo con estudios internacionales citados por el especialista, entre el 60 y el 90 por ciento de los alimentos consumidos por la población mundial dependen, en alguna medida, de la acción de los polinizadores. Por ello, la disminución de sus poblaciones representa una amenaza directa para la seguridad alimentaria y la biodiversidad.
Asimismo, señaló que la situación también afecta a la apicultura. En distintos países se han documentado pérdidas importantes de colonias debido a enfermedades, parásitos, fenómenos climáticos extremos y la reducción de fuentes de alimento para las abejas.
“La falta de floraciones adecuadas y los cambios en las condiciones ambientales dificultan que las colonias encuentren el néctar y el polen necesarios para sobrevivir”, comentó.
El investigador destacó la necesidad de fortalecer las acciones de conservación y sensibilización social para proteger a estos polinizadores, fundamentales para el mantenimiento de los ecosistemas y la producción agrícola.
Finalmente, reiteró que el cuidado de las abejas es una responsabilidad compartida que involucra a productores, instituciones, autoridades y ciudadanía, pues de su supervivencia depende una parte importante de los procesos naturales que sostienen la vida en el planeta.