Proyecto de investigadora de la UASLP impulsa nuevas oportunidades para productores de la Huasteca Sur

Desde su llegada al campus Tamazunchale, la doctora Carmen del Pilar Suárez Rodríguez entendió que su labor como investigadora y docente no podía limitarse al aula. El entorno, las condiciones sociales y las necesidades reales de la región Huasteca Sur la llevaron a replantear su forma de hacer investigación y de enseñar ingeniería. Hoy, como investigadora de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y coordinadora de la carrera de Ingeniería Mecánica Eléctrica en la Coordinación Académica Región Huasteca Sur, impulsa un trabajo que vincula la educación STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, y Matemáticas por sus siglas en inglés) con el desarrollo comunitario y la mejora de las condiciones de vida en el territorio.

Actualmente, la doctora Suárez Rodríguez trabaja con productores locales, específicamente con cafeticultores de Tamazunchale, organizados en dos grupos que avanzan hacia la conformación de cooperativas. A ellos se suman instituciones como la Red Iberoamericana de Ciencia, Naturaleza y Turismo y la Secretaría de Desarrollo Rural, lo que permite una intervención más amplia y coordinada.

El proyecto, desarrollado durante 2025, implicó visitas a las comunidades, reuniones constantes, capacitación obligatoria y una evaluación rigurosa por parte de la Secretaría de Economía. Finalmente, la propuesta fue certificada para este año, destacando por su enfoque integral. No se trata únicamente de que los productores vendan más café, sino de que mejoren distintos aspectos de su vida y de su actividad productiva, desde lo organizativo y administrativo hasta lo tecnológico y ambiental.

Actualmente, alrededor de 50 productores se benefician directamente de este trabajo. Desde el área de Contaduría se les apoya en la formalización legal de las cooperativas, el registro de marcas y los procesos administrativos necesarios. Desde Ingeniería Mecánica Eléctrica se desarrollan soluciones técnicas como hornos de secado solar y mejoras en maquinaria, mientras que desde Agroindustrial se trabaja en el aprovechamiento de subproductos del café, como la cascarilla, para la elaboración de licores o su incorporación en productos de panificación.

La lógica es clara: transformar los desechos en nuevas oportunidades económicas y asegurar que el valor agregado se quede en manos de los propios productores. Para la doctora Suárez Rodríguez, este tipo de acompañamiento y seguimiento es clave para que los modelos de cooperativas sean sostenibles a mediano y largo plazo. Desde esta perspectiva, la educación STEM no se limita a formar ingenieros con buenos conocimientos técnicos, sino a desarrollar personas sensibles a su entorno, capaces de observar, analizar y proponer soluciones reales. 

La investigadora comparó el perfil académico de los estudiantes de ingeniería en la capital del estado con los que llegan a Tamazunchale, y se hizo evidente la necesidad de fortalecer las bases científicas desde etapas más tempranas. Esto la llevó a trabajar no sólo con universitarios, sino también con niñas, niños y jóvenes, a través de actividades de divulgación científica que despertaran vocaciones y mejoraran la comprensión de la ciencia antes de llegar a la educación superior.

A partir de este planteamiento comenzaron a surgir diversas iniciativas. Ferias de ciencia, talleres con estudiantes de educación básica y programas de formación docente se fueron encadenando, como ella misma lo describe, hasta construir una red de acciones que impacta a distintos niveles. Paralelamente, en la carrera de Ingeniería Mecánica Eléctrica se fortalecieron las metodologías activas de aprendizaje, motivando a los estudiantes a desarrollar proyectos vinculados con necesidades sociales concretas.

Ejemplo de ello son los trabajos de tesis que ha acompañado como tutora, entre ellos el proyecto de evaluación del diseño de una prótesis que recientemente obtuvo reconocimiento internacional, así como el desarrollo de una grúa para pacientes parapléjicos y la fabricación de un carrito orientado a atender problemas de movilidad vial en la región. Todos estos proyectos comparten una misma lógica: aplicar el conocimiento técnico para resolver problemas reales del entorno inmediato.

Para la investigadora, ese es el verdadero sentido de formar ingenieros en regiones como la Huasteca Sur: profesionales comprometidos con su entorno y capaces de transformar su realidad a partir del conocimiento.