Reforma Electoral debe servir para mejorar y no para debilitar: Rubén Guajardo, diputado local PAN

El diputado local del quinto distrito por el Partido Acción Nacional, PAN, Rubén Guajardo Barrera, fijó una postura crítica frente a las propuestas de reforma electoral que se discuten a nivel nacional, al advertir que cualquier modificación al sistema democrático debe tener como objetivo mejorar la vida de la ciudadanía y no representar un retroceso en la participación, la pluralidad y la confianza pública. Lo que se está haciendo es cambiar, lo cual no significa que sea democracia.

Recordó que la reforma electoral de 1996 marcó un parteaguas en la historia democrática del país, al fortalecer la competencia política y generar equilibrios reales en el Congreso de la Unión y al modificarse el marco electoral, debe hacerse para perfeccionar estos avances y no para debilitar las instituciones que han garantizado elecciones más equitativas y confiables.

Defiende el principio de la representación proporcional como un mecanismo esencial para reflejar la pluralidad política del país y lo explica, señalando que este modelo no se basa únicamente en el triunfo en distritos electorales, sino en el equilibrio entre fuerzas políticas conforme al porcentaje de votación obtenida. Estas reglas han beneficiado históricamente a distintas fuerzas políticas, incluido Morena en elecciones pasadas, cuando obtuvo mayor representación proporcional pese a ganar pocos distritos.

La discusión no se centra en un supuesto “sobrerrepresentación” como una anomalía aislada, sino en la necesidad de preservar un sistema que garantice la pluralidad del Congreso y reconoció que la norma, permite márgenes de más o menos ocho puntos porcentuales en la representación, pero consideró que esto no implica que el modelo deba mantenerse inamovible, sino que cualquier ajuste debe partir del respeto al equilibrio democrático.

Propuestas como la reducción del financiamiento público a los partidos, el debilitamiento de los mecanismos de fiscalización o el control del árbitro electoral pueden generar efectos contrarios a los deseados, pues considera que medidas podrían incentivar prácticas de corrupción, así como la búsqueda de fuentes alternas y opacas de financiamiento, lo que pondría en riesgo la transparencia del sistema electoral.

Al hacer un recuento histórico, recordó que en 1976 México vivió una elección presidencial con candidato único, la de José López Portillo, reflejo de un sistema político cerrado. Veinte años después, en 1996, con Andrés Manuel López Obrador como presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática, PRD, Felipe Calderón como dirigente del PAN y Ernesto Zedillo como presidente de la República por el Partido Revolucionario Institucional, PRI, se aprobaron dos cambios fundamentales que fue la autonomía del entonces Instituto Federal Electoral, IFE, hoy Instituto Nacional Electoral, INE, y la instauración del financiamiento público a los partidos políticos. Estas decisiones, afirmó, transformaron de fondo la vida democrática del país.

Como resultado de esa reforma, en 1997 el PRI perdió por primera vez la mayoría en el Congreso de la Unión y la izquierda, entonces representada por el PRD, ganó la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal con Cuauhtémoc Cárdenas, un hecho histórico que consolidó la competencia política y los equilibrios de poder. Estos avances hicieron posible que fuerzas hoy en el poder pudieran llegar a gobernar, por lo que consideró contradictorio que ahora se pretenda debilitar el mismo sistema que les permitió crecer.

El legislador aclaró que desde el albiazul, no se plantea la desaparición total del financiamiento público a los partidos, lo que calificó como un extremo absurdo y explicó que la propuesta consiste en reducirlo para evitar que los partidos se conviertan en empresas o en espacios para el enriquecimiento de dirigencias y grupos internos, y reiteró la necesidad de un uso más responsable y transparente de los recursos.

Recordó que Acción Nacional nació en 1939 como una oposición al autoritarismo y que, a lo largo de su historia, ha sostenido una lucha constante en favor de la democracia y las libertades. Aseguró que, ante lo que consideró tendencias autoritarias del actual oficialismo, su partido continuará defendiendo las instituciones democráticas y los principios de libertad en México.