San Valentín, Cupido y Psique

Lic. Abigail Morales Ortiz

Febrero 08, 2026

Febrero no es solo una página más en el calendario, es el mes donde nos detenemos a celebrar el hilo invisible que nos conecta: el amor y la amistad.

Ya sea un abrazo sincero, una charla de café o ese apoyo incondicional, estos vínculos son los que realmente dan color a nuestra existencia.

El 14 de febrero es el Dia de San Valentín, patrono del amor, según la tradición cristiana, en nuestros tiempos todo el mes se considera del amor y la amistad. Hoy contaré una historia de la mitología griega, como evidencia de que, en todas las culturas, el amor tiene importancia y valores, pero es algo que requiere esfuerzo, confianza y determinación.

Había una vez una princesa mortal llamada Psique, cuya belleza era tan extraordinaria que los hombres empezaron a descuidar los altares de Venus (Afrodita) para adorarla a ella.

Eros, conocido como Cupido. Era hijo de la diosa Venus (la diosa del amor y la belleza) y de Marte (el dios de la guerra). Se encontraba viviendo en un bosque, en el que fabricó un arco con madera de fresno y flechas de plomo para sobrevivir.

Venus, al enterarse de cuántos hombres admiraban a Psique, se puso furiosa por los celos, pero no se quedó de brazos cruzados. Creó un arco con flechas de oro. Se lo dio a Eros y le ordenó que le disparara una flecha a Psique, lo que provocaría que se enamorara del ser más vil y monstruoso de la tierra. Sin embargo, al ver tanta belleza en Psique, Cupido, se puso tan nervioso que se pinchó accidentalmente con su flecha y se enamoró perdidamente de ella.

Temiendo la ira de su madre, Cupido, llevó a Psique a un palacio oculto en una montaña. Allí, la joven vivía rodeada de lujos y sirvientes invisibles, pero con una condición estricta: jamás debía ver el rostro de su esposo. Él solo la visitaba en la oscuridad de la noche, y aunque ella no podía verlo, sentía que era un ser tierno y divino.

Pero la duda es un veneno lento. Las hermanas de Psique, muertas de envidia, la convencieron de que su marido era una serpiente monstruosa que planeaba devorarla.

Una noche, armada con una daga y una lámpara de aceite, Psique se acercó al lecho de su esposo mientras dormía. Al encender la luz, no encontró un monstruo, sino al más hermoso de los dioses. Impactada por su belleza, su mano tembló y una gota de aceite hirviendo cayó sobre el hombro de Cupido.

Él despertó y, sintiéndose traicionado, huyó diciendo:

“El Amor no puede vivir sin la Confianza”.

Desolada, Psique, recorrió el mundo buscando a su amado hasta que llegó al templo de Venus. La diosa, para castigarla, le impuso cuatro tareas imposibles:

1. Clasificar una montaña de granos: Ayudada por las hormigas.

2. Recoger lana de oro de ovejas salvajes: Ayudada por las cañas del río.

3. Llenar una jarra con agua de la catarata del río Estigia: Ayudada por el águila de Júpiter.

4. Bajar al Inframundo: Para pedirle a Proserpina un poco de su belleza en una caja.

Psique, logró cumplir casi todo, pero al salir del Inframundo la curiosidad la venció de nuevo. Abrió la caja esperando encontrar belleza, pero solo halló un sueño infernal que la dejó sumida en un sueño profundo, similar a la muerte.

Cupido, que ya había sanado y no podía dejar de amarla, voló hacia ella, despertándola con un beso de su flecha. Finalmente, Cupido, acudió a Júpiter (Zeus) para pedir su bendición. El dios de dioses aceptó y le dio a Psique a beber ambrosía, convirtiéndola en una diosa inmortal.

Así, el Amor (Cupido) y el Alma (Psique) se unieron para siempre, demostrando que cuando el alma se purifica a través del esfuerzo, es digna de la unión eterna con el amor.