Profr. Marcelino H. Martínez
Marzo 27, 2025
Algo se rompió y no en las escuelas, sino en la forma en que entendemos la educación.
Hoy, al docente no solo se le exige enseñar, se le ha quitado la autoridad. Se le vigila, se le cuestiona, se le señala… y, en muchos casos, se le sacrifica públicamente por hacer lo que le corresponde, formar.
Basta una llamada de atención, una corrección o una regla escolar para desatar reclamos.
Aparecen los discursos de “derechos”, de “inclusión”, de “libertad”… pero casi nunca aparece la palabra clave, responsabilidad.
Porque sí, es verdad, con el cabello no se aprende, ni con el uniforme.Pero tampoco se aprende en el desorden, en la permisividad ni en la ausencia de valores y total de límites.
Hoy muchos padres han confundido defender con justificar. Han decidido pelear antes que escuchar, reaccionar antes que educar. Y en ese proceso, han mandado un mensaje peligroso a sus hijos,que el maestro no manda,que la autoridad estorba,que nadie tiene derecho a corregirlos.
Y ahí empieza todo…..Niñas, niños y jóvenes creciendo sin estructura, sin respeto y sin la capacidad de entender que en la vida existen reglas. Generaciones que no toleran un “no”, que no aceptan límites y que creen que todo gira a su alrededor.
El resultado ya lo estamos viendo.Primero es la falta de respeto en el aula.Después, la agresión verbal.Y en los casos más extremos y más dolorosos, la violencia que escala hasta alcanzar a quienes intentan educar.Docentes agredidos, amenazados… incluso víctimas de violencia que jamás debió existir.Y entonces sí,… indignación.Pero llega tarde.Porque cuando se le quitó la autoridad al maestro, también se le dejó solo. Se le convirtió en blanco fácil de una sociedad que exige resultados, pero que no está dispuesta a asumir su parte.La educación nunca fue tarea de uno solo.Es familia, es escuela y es sociedad.
Pero cuando la familia se deslinda, cuando la autoridad se debilita y cuando corregir se vuelve un pecado… lo que se forma no son ciudadanos libres, sino personas sin rumbo.Personas sin límites.Personas sin control.Y una sociedad así no avanza… se descompone.
Hoy más que nunca urge recuperar lo esencial, el respeto, la disciplina y la autoridad bien entendida. No como imposición, sino como guía. No como abuso, sino como formación.Porque educar no es quedar bien.Es formar para la vida.
Y si seguimos castigando a quien corrige,callando a quien enseñay debilitando a quien forma…no nos sorprendamos de las consecuencias.
Porque no es el maestro el que está fallando.Es la sociedad la que está dejando de educar. Y los niños y jóvenes perdidos sin rumbo en algunos casos.