Lic. Abraham Ulises Parga Segura
Abril 7, 2026
No resulta desconocido para muchas personas observar con frecuencia que quienes administran justicia, quienes imparten cátedra o incluso quienes se gradúan de alguna institución educativa, usan toga. Pero… ¿cuál realmente es el significado de esta prenda?
La Real Academia Española ha precisado que la toga es una «vestidura talar [hasta los talones] que usaban encima de la túnica los antiguos romanos, consistente en una pieza larga de tela enrollada alrededor del cuerpo» y eruditos como Eugene Petit, Guillermo Floris Margadant y David Stone Potter, nos han ilustrado acerca del uso de la toga romana en la antigüedad, la cual tiene antecedentes etruscos y griegos, cobrando su uso particular relevancia en la época del Imperio Romano por caracterizarse como un símbolo por excelencia de estatus y poder.
No muy diferente a la realidad actual; en la Roma imperial, quienes contaban con una mayor solvencia económica podían permitirse vestir una toga con el mejor material, abundante tinte y la mayor longitud posible, mientras que las personas que no podían costear dicha prenda debían conformarse con una versión más corta, de poco tinte y con tela menos virtuosa. Volviéndose importante portarla en eventos públicos como en juegos y rituales, pero aún más importante en eventos políticos dentro del Senado Romano para exteriorizar entre patricios (personas de la nobleza romana descendientes de las primeras familias fundadoras de Roma): autoridad, pulcritud y refinamiento. Porque portar una toga implicaba atención al detalle en la manera en que se acomodaba alrededor del cuerpo; ajustarla con la disposición adecuada de los pliegues demostraba tiempo y dinero suficiente dedicado a la imagen personal.
Como es bien sabido, el Derecho Romano y muchas de las tradiciones de la Roma Antigua impregnaron hasta nuestros días en la cotidianidad, ejemplo de ello es el uso de la toga magisterial, que sustancialmente en el mundo jurídico adquiere una notable relevancia por el significado que se le ha atribuido con el transcurso de los años.
Históricamente las personas que imparten justicia (jueces, magistradas y ministras) han sido catalogadas en la mayoría de los casos como sabias, neutrales, rectas y con autoridad; siendo justamente eso lo que debe significar el uso de la toga magisterial.
En el caso de las personas ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, vestir toga magisterial como símbolo de solemnidad en las audiencias del propio Alto Tribunal, tiene su origen en el cumplimiento del ‘Decreto 104’ emitido por el entonces presidente de la república Manuel Ávila Camacho, el 08 de abril de 1941, estableciendo uniformar al cuerpo colegiado de impartición de justicia con una toga «de seda mate negra, con cuello, vueltas y puños de seda brillante del mismo color».
Desde esa fecha y hasta la actualidad, el significado de la toga magisterial que visten las y los ministros del Tribunal Constitucional de México, consiste en infundir respetabilidad a quien representa al Estado en la administración de justicia, recordando a los justiciables la investidura de un funcionario que interpreta la Constitución y las leyes para que prevalezca el orden social, pero también evocando en quien porta la toga magisterial su deber de lealtad hacia el Estado, actuando con integridad y pulcritud en la tarea que se le encomienda para no desvirtuar los fines propios del Derecho y la Justicia.
En la actualidad [no necesariamente siendo así desde 1941], la toga magisterial de quienes integran la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuenta con una manga más angosta que la otra, la manga angosta representa la interpretación estricta de la norma, mientras que la manga ancha aparenta su interpretación amplia, logrando con ello simbolizar que quien porta la toga debe equilibrar ambas interpretaciones y concluir un criterio armónico que no reprima pero tampoco exceda el significado jurídico auténtico. Aunado a que la toga magisterial es un atuendo muy pesado; su uso conlleva lo difícil y gran peso de responsabilidad que deben cargar quienes ejercen la función jurisdiccional por la importancia que ello representa.
Entre las polémicas que ha protagonizado la toga magisterial de la Corte, se encuentran: su costo de producción excesivo que oscila entre los $22,000.00 MXN y $24,000.00 MXN por unidad [según fuentes de El Universal]; la propuesta en 2025 para eliminar el uso obligatorio de la toga en las sesiones del Alto Tribunal por representar elitismo y lejanía popular; y la modificación del atuendo tradicional, agregando bordados y/o distintivos indígenas en la toga del ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz para revelar libertad de expresión y reivindicar la riqueza pluricultural de México, históricamente minimizada.
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