Transporte Urbano en “Cafeteras” Rodantes

Miguel Ángel Guerrero Arriaga

Los permisionarios del transporte urbano no dejan de hacer el pleito ratero de siempre cuando persiguen la autorización de un nuevo aumento a las tarifas del servicio que normalmente obtienen cada primer trimestre del año, empiezan a presionar con sus clásicos lloriqueos sobre los elevados costos para mantener en servicio sus maltrechas unidades para luego seguir con sus veladas o, abiertas, amenazas de suspender el servicio de no concedérseles.

Ahora que los camioneros insisten en que el cobro por pasaje se eleve de los 12,50 pesos actuales a 15 es buena ocasión para que el gobierno del estado recuerde las tajantes decisiones tomadas por algunos de sus antecesores para lograr que se mejore el servicio como lo hizo durante su interinato en el gobierno Gonzalo Martínez Corbalá quien ofreciendo al gobierno como aval logró que Banobras otorgara créditos blandos y a plazos largos a los permisionarios para la compra de nuevas unidades los que en su mayoría no terminaron de pagar.

Años antes, también el profesor Carlos Jonguitud Barrios introdujo nuevas unidades que cubrieron las famosas rutas perimetrales además de que en una suspensión del servicio abrió a particulares la prestación del servicio en las principales avenidas con lo que neutralizó el caos que pudo generarse en una ciudad sin transporte urbano ante lo que los camioneros terminaron por doblar las manos y reanudar su función.

Otro gobernador que se cansó de los ataques e insultos de los permisionarios por no aprobarles un incremento en los cobros fue Fernando Silva Nieto quien de un plumazo les canceló las concesiones y otorgó la concesión del transporte público en general a la línea de autobuses Tangamanga de la que muchas unidades continúan en servicio a pesar de que y son auténticas y peligrosas chatarras rodantes. De cualquier forma con todo y que se les apruebe un mediano porcentaje de aumento al pasaje que bien pudiera elevarse a 13 pesos seguramente los permisionarios encontrarán cualquier pretexto para evadir la responsabilidad de mejorar el servicio y renovar el destartalado parque vehicular en que lo ofrecen.

Por consiguiente los usuarios no tendrán otro remedio que resignarse a contar con un transporte urbano semejante al que se prestaba en la década de los setentas en deprimentes cafeteras contaminantes que cubrían rutas como Tlaxcala- guanos y anexas o aquella de San Juan de Guadalupe y no se diga la de circunvalación en vejestorios que a duras penas funcionaban con todo y que la tarifa era de 30 centavos con excepción de la línea Morales- colonias en la que había servicio de primera y segunda con 35 centavos para las supuestamente mejores unidades lo que no impedía que entonces, como ahora, los camioneros lloriquearan por un nuevo aumento como ya lo hace en este tiempo su dizque líder Margarito Terán mismo que seguirá prometiendo que introducirán mejoras al servicio lo que nunca cumplirán si es que el gobernador Ricardo Gallardo Cardona no ataja sus exigencias con un enérgico portazo como en su momento lo hicieron Jonguitud Barrios y Silva Níeto