Ciudad de México, 16 de abril de 2026.- En días recientes estuve en Veracruz, frente a más de 2 mil trabajadoras y trabajadores, en una Asamblea Informativa donde se presentó el Programa de Vivienda para el Bienestar del Infonavit. Ahí se confirmó una verdad sencilla: cuando una familia accede a una vivienda digna, mejora su presente y fortalece el futuro de sus hijos. De eso hablamos: de justicia social, de oportunidades reales y de una demanda histórica de millones de mexicanas y mexicanos que todos los días construyen al país con su esfuerzo: contar con una vivienda propia, accesible y segura.
Además, recorrimos el desarrollo habitacional Tejería, integrado por 7,504 viviendas, con áreas comunes, espacios deportivos y servicios cercanos. Ese espacio demuestra que no basta con edificar casas. Hay que construir comunidad, tranquilidad y bienestar. Una vivienda adecuada permite que niñas y niños crezcan en mejores condiciones, que las familias vivan con mayor certeza y que el patrimonio deje de ser un sueño lejano.
Desde la Confederación de Trabajadores de México (CTM) lo hemos sostenido siempre: el trabajo digno también debe traducirse en bienestar tangible. Por eso la vivienda no puede reducirse a un crédito o a un mero trámite administrativo. La vivienda es un derecho social y una herramienta para dar estabilidad a los hogares.
Hoy nuestro país tiene una meta de gran alcance. Durante este sexenio se ha planteado la construcción de 2 millones de viviendas nuevas y 1.8 millones de acciones de mejoramiento. Si esa ruta mantiene su sentido social, millones de familias podrán transformar su calidad de vida.
Y lo más importante es que ese objetivo comienza a traducirse en oportunidades reales para muchas familias. Hoy ya existen esquemas para acceder a vivienda con ingresos desde uno o dos salarios mínimos y con requisitos más flexibles, como una antigüedad laboral mínima de seis meses, lo que abre la puerta a miles de jóvenes y personas trabajadoras que antes veían muy lejana la posibilidad de tener casa propia.
Reconocemos la voluntad de la Presidenta de México, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, por impulsar políticas públicas orientadas al bienestar de la población trabajadora. Reconocemos también el trabajo del Director General del Infonavit, el Ing. Octavio Romero Oropeza, al frente de una institución que nació para servir a quienes viven de su esfuerzo y que debe seguir siendo instrumento de justicia social.
Lo he dicho con claridad: el Infonavit es de los trabajadores y para los trabajadores. Por ello se requieren créditos reales, mensualidades pagables, viviendas bien ubicadas y esquemas que respondan a las necesidades actuales, especialmente de las nuevas generaciones.
Para muchas y muchos jóvenes, tener casa propia parece una meta distante. Abrir opciones para ellos significa darles arraigo, certidumbre y una razón más para creer en el futuro. No se trata sólo de entregar llaves; se trata de abrir puertas de nuevas oportunidades.
También debemos recordar que el Infonavit se sostiene en un principio que México debe preservar: el tripartismo, donde trabajadores, gobierno y empresarios construyen soluciones comunes. Cuando hay diálogo, equilibrio y responsabilidad compartida, los resultados llegan más lejos.
La CTM está lista para acompañar esta nueva etapa. Vamos a informar, orientar, proponer y defender siempre aquello que beneficie a las familias de México. Porque cuando una familia accede a una vivienda digna, gana su hogar, gana su comunidad y gana el país.
Donde hay vivienda para las familias, hay estabilidad para México. Y ahí siempre estará la CTM.