¿Y SI UN DÍA NOS TOCA A NOSOTROS?

Profr. Marcelino H. Martínez

Hay cosas que una sociedad nunca debería tomar a la ligera: la libertad, la propiedad, la justicia y el respeto a las instituciones.

La historia nos ha enseñado que una dictadura no siempre aparece de un día para otro. Puede comenzar poco a poco, es cuando el poder concentra cada vez más facultades, es cuando los contrapesos desaparecen y cuando la sociedad comienza a aceptar como normal que una sola voluntad decida demasiado.

Imaginemos por un momento que un gobernante, después de tener bajo su control las instituciones, comienza a recorrer el país y llega a una empresa, una mansión o un terreno. Frente a las cámaras simplemente señala y ordena…“¡Exprópiese!”

Después otra propiedad, y otra más. Hasta que llega el momento en que la propiedad privada deja de sentirse segura y el ciudadano comienza a preguntarse ???

¿Qué será lo siguiente?

En México, nuestra Constitución establece que somos una República representativa y democrática, y reconoce la propiedad privada; además, señala que las expropiaciones deben realizarse por causa de utilidad pública y mediante indemnización.

Por eso las instituciones importan. La división de poderes, la justicia, la libertad de expresión y los contrapesos existen para evitar que cualquier gobernante pueda convertir el poder público en una voluntad personal o de una sola corriente ideológica

No se trata de vivir con miedo ni de pensar que todo cambio conduce necesariamente a una dictadura.Se trata de no ser indiferentes ante el valor de la libertad.

En verdad si una sociedad deja de defender sus derechos, quizá no se dé cuenta de lo que está perdiendo hasta que sea demasiado tarde.

Y entonces recordamos aquel viejo dicho…. “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.

No para desearle el mal a nadie, sino para aprender de la historia.México merece gobiernos fuertes, pero fuertes por sus instituciones; gobiernos que sirvan al pueblo y respeten sus derechos. Ciudadanos que puedan pensar diferente, expresarse libremente, trabajar, emprender y vivir sin miedo.

Los gobernantes pasan, las instituciones deben permanecer.

Y si algo debemos dejarles a nuestros hijos, no son solamente bienes materiales. Dejémosles algo mucho más valioso. un país libre….y democrático…

Que Dios proteja a México y a su pueblo.

La libertad que hoy tenemos no debe ser una herencia que perdamos, sino un patrimonio que cuidemos para entregarlo a las nuevas generaciones.