Dr. Rubén López-Revilla, investigador de la División de Biología Molecular, Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) rlopez@ipicyt.edu.mx
Un grupo de científicos expertos en COVID-19 y otras infecciones de transmisión aérea acaba de publicar un artículo que alerta sobre la necesidad de considerar que el reciente brote multinacional de enfermedad por el hantavirus Andes (ANDV) vinculado a un crucero también se transmite por el aire.1
Este grupo propone que la Organización Mundial de la Salud (OMS) debería impulsar la adopción de medidas precautorias para reducir la transmisión aérea del ANDV, incluyendo el uso de mascarillas KN95 por trabajadores de la salud y contactos cercanos, la optimización de la ventilación y la filtración HEPA (la filtración HEPA -High Efficiency Particulate Air- es un estándar de alta eficiencia diseñado para retener al menos el 99,97 % de las partículas en suspensión de hasta 0,3 micrómetros de diámetro en cuarentenas y transportes cerrados).
La transmisión del ANDV de persona a persona está documentada desde hace casi 30 años. Destaca un brote en Argentina en 2018 que sugiere exposición por inhalación a los aerosoles respiratorios emitidos por personas contagiadas con el virus, pues evidenció la transmisión en eventos sociales concurridos y a distancias de hasta 2.5 metros sin contacto físico directo.
Recomendaciones para actualizar el manejo del brote de ANDV.
La OMS propone, como erróneamente lo hizo al principio de la pandemia de COVID- 19, un enfoque basado en la transmisión por contacto cercano, a pesar de que el ANDV ha sido detectado en la saliva y las vías respiratorias.
La guía operativa actual de la OMS incluye medidas similares a las de precaución aérea (uso de respiradores, cuarentena, control de fuente y ventilación). Sin embargo, no incluye un cambio conceptual explícito: que como norma inicial debe establecerse el riesgo de transmisión aérea para ANDV y que las precauciones puedan relajarse solo si en el futuro surgen pruebas contra la transmisión aérea.
El Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, recomienda recluir a los enfermos en habitaciones aisladas con protección N95 o superior y mejorar la ventilación sin recirculación y cuarentena precautoria. Estas medidas reflejan la necesidad de tratar al ANDV como una amenaza respiratoria grave.
El brote actual de enfermedad por el ANDV representa una oportunidad para revertir la práctica histórica de subestimar el riesgo de transmisión aérea, como ocurrió con la desastrosa pandemia de COVID-19. Deben aplicarse medidas preventivas rigurosas mientras no se haya descartado la transmisión aérea.