Si con resultados de encuestas sobre preferencias se ganaran las elecciones desde hace tiempo los simpatizantes de todos los aspirantes a la gubernatura andarían festejando el triunfo de su favorito por aparecer al frente de los acostumbrados estudios demoscópicos levantados y reseñados como trajes a la medida como consecuencia de la “encuestitis” que tradicionalmente aqueja al mundo político en el año previo a los procesos electorales en los que se disputa la gubernatura del estado.
Este fenómeno del que nadie parece escapar que según los técnicos no es más que una fotografía instantánea de la condición en que se encuentran los aspirantes a un determinado puesto político, en materia de popularidad, preferencia ciudadana, intención del voto y demás.
Como nos hemos dado cuenta, todos los perfiles que manejan los partidos y sus simpatizantes como los posibles candidatos que defenderán sus colores en los comicios del 2027 cuentan con su respectiva encuesta en la que figuran como los grandes favoritos para salir con la victoria con todo y que las empresas encuestadoras que las realizaron no cuenten con el reconocimiento oficial ni su prestigio avale la veracidad de su trabajo.
De esa manera y según los puntajes oníricos que les asignan en sus encuestas casi ya no habría necesidad de realizar elecciones toda vez sus resultados les garantizan el triunfo lo que con desbordante entusiasmo difunden principalmente a través de las redes sociales o sus áreas de comunicación social.
De este modo vemos cómo figuras como Rita Ozalia utiliza su encuesta para promoverse como la futura candidata de morena y hasta ciertos personajes indeseables que se han colado al escenario político potosino se ufanan de contar con la encuesta que lo ubica como el seguro próximo ganador de las elecciones gubernamentales pese a tener pendientes legales que penden sobre él como espada de Damocles.
Quizá la figura que más protagoniza encuestas que la sitúan como gran favorita para ganar la gubernatura es la senadora Ruth González Silva quien figura con ventajas casi irreversibles sobre sus más cercanos eventuales rivales.
Otro que también aparece como poseedor de las grandes preferencias ciudadanas en sus encuestas, es el alcalde capitalino Enrique Galindo Ceballos.
Desde luego, la mayoría de los aspirantes han de creer en los resultados de los citados estudios demoscópicos y más si de su bolsillo salió el dinero para pagarlas y ver que los manejaran como como punteros en las preferencias ciudadanas y en ruta al triunfo electoral.
Dicha “ encuestitis, ” tan normal en la etapa previa a la definición de las candidaturas ha acarreado bonanza económica a las empresas dedicadas a realizarlas pues se ha sabido que cobran por punto de ventaja sobre los demás o en torno a los aspectos en los que no anden lo suficientemente sólidos, aunque necesariamente el resultado oficial de las elecciones los traerá a la realidad y tal vez algunos se arrepientan de haber invertido fuertes cantidades de dinero en la construcción de espejismos que únicamente les dieron satisfacciones instantáneas al ver por primera ocasión los resultados de esos trabajos hechos como trajes a la medida.
CABOS SUELTOS
A mucha gente le cayeron de peso los resultados obtenidos en materia de seguridad derivados de estudios del INEGI ENSU y demás por parte del ayuntamiento capitalino sobre todo en el aspecto de percepción de seguridad de la gente en un porcentaje superior a la media nacional.