DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA Y EL ACOSO ESCOLAR, INCLUIDO EL CIBERACOSO

La prevención del acoso escolar comienza con la construcción de relaciones basadas en el respeto, la empatía y la comunicación

Acompañar el uso de internet: madres, padres y cuidadores deben mantener una comunicación abierta sobre las experiencias digitales de niñas, niños y adolescentes.

La prevención del acoso escolar comienza con la construcción de relaciones basadas en el respeto, la empatía y la comunicación, a través de: fomentar el respeto y la inclusión, enseñar a reconocer y valorar las diferencias individuales, evitando burlas, apodos ofensivos y cualquier forma de discriminación. Promover la comunicación y generar espacios de confianza donde niñas, niños y adolescentes puedan expresar sus emociones y preocupaciones sin temor a ser juzgados, dijo el MSP Pedro Pablo Govea González, jefe del departamento de Salud Mental y Adicciones de los Servicios de Salud de San Luis Potosí.

Mencionó que cada primer jueves de noviembre se conmemora el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, incluido el Ciberacoso, proclamado por la UNESCO, con el propósito de sensibilizar sobre las consecuencias de estas conductas y promover entornos educativos seguros, inclusivos y libres de violencia. El acoso escolar, explicó, es una forma de violencia que se caracteriza por comportamientos agresivos, intencionales y repetidos, en los que existe un desequilibrio de poder entre quienes participan. Puede manifestarse mediante burlas, insultos, amenazas, golpes, exclusión social o difusión de rumores.

Por otra parte, el ciberacoso ocurre a través de medios digitales, como redes sociales, aplicaciones de mensajería, videojuegos o plataformas de internet. Incluye mensajes ofensivos, amenazas, difusión de imágenes sin consentimiento, suplantación de identidad y humillaciones públicas. Ambas formas de violencia pueden afectar la autoestima, generar ansiedad, miedo, aislamiento, dificultades escolares y otras consecuencias para la salud mental de niñas, niños y adolescentes.

Govea González, destacó que es esencial reconocer las señales de alerta: prestar atención a cambios de conducta, aislamiento, rechazo a asistir a la escuela, tristeza o disminución del rendimiento escolar. No normalizar la violencia y evitar justificar las agresiones como bromas o juegos cuando provocan daño o malestar. Es importante fortalecer las habilidades socioemocionales y enseñar a resolver conflictos mediante el diálogo, manejar las emociones y pedir ayuda cuando sea necesario. Actuar ante situaciones de acoso (escuchar, proteger y acompañar a quienes lo experimentan), así como informar a las autoridades escolares para activar los protocolos correspondientes.

Para prevenir el ciberacoso, la convivencia digital también requiere respeto, responsabilidad y medidas de protección, tales como: Proteger la información personal: evitar compartir contraseñas, datos privados, fotografías íntimas o información que pueda poner en riesgo la seguridad; pensar antes de publicar: recordar que los mensajes, fotografías y comentarios pueden difundirse rápidamente y permanecer en internet; configurar la privacidad: revisar quién puede ver las publicaciones, enviar mensajes o acceder a los perfiles en redes sociales; no participar en agresiones digitales: evitar compartir mensajes humillantes, rumores, fotografías o videos que puedan dañar a otras personas; bloquear y reportar: utilizar las herramientas de seguridad de las plataformas cuando se reciban mensajes ofensivos, amenazas o situaciones de hostigamiento; guardar evidencias: conservar capturas de pantalla, mensajes y fechas para facilitar la atención de los casos, sin redistribuir contenido dañino. Y acompañar el uso de internet: madres, padres y cuidadores deben mantener una comunicación abierta sobre las experiencias digitales de niñas, niños y adolescentes.

Si eres víctima o testigo de la violencia, no guardes silencio. Hablar con una persona adulta de confianza, docente, familiar o profesional de salud mental es un primer paso para detener la violencia.  Si eres testigo, evita reír, compartir publicaciones ofensivas o permanecer indiferente. Ofrece apoyo a quien está siendo agredido y comunica la situación a una persona que pueda intervenir de manera segura.

Las escuelas y las familias tienen la responsabilidad de atender estas situaciones oportunamente, proteger a las personas involucradas y promover soluciones que eviten nuevas agresiones. Prevenir el acoso escolar y el ciberacoso es una responsabilidad compartida. Una escuela segura no es solamente aquella donde no existen agresiones, sino aquella donde cada estudiante se siente escuchado, respetado, acompañado y valorado, concluyó el  Maestro en Salud Pública, Pedro Govea.