DÍA MUNDIAL CONTRA EL BULLYING O ACOSO ESCOLAR

El bullying se caracteriza por: intencionalidad de dañar, repetición de agresiones a lo largo del tiempo y por un desequilibrio de poder que coloca a la víctima en vulnerabilidad.·

En caso de necesitar apoyo, se encuentran disponibles la Línea de la Vida (800 911 2000).El acoso escolar, también conocido como bullying, es una forma de violencia que ocurre dentro del entorno educativo y que afecta a niñas, niños y adolescentes en todo el mundo.

Se define como el hostigamiento físico, verbal, psicológico o digital ejercido de manera intencional por una persona o un grupo hacia otra, con el propósito de causar daño.La Mtra. Brenda Alejandra Martínez Cruz, del Observatorio Potosino de Salud Mental y Adicciones de los Servicios de Salud de San Luis Potosí, aclaró que a diferencia de otros tipos de violencia, el bullying se caracteriza por tres elementos fundamentales: la intencionalidad de dañar, la repetición de las agresiones a lo largo del tiempo y un desequilibrio de poder que coloca a la víctima en una situación de vulnerabilidad.

En México, este fenómeno representa una problemática relevante de salud pública debido a su alta prevalencia y a las graves consecuencias que genera. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2022, realizada por el INEGI, el 28% de estudiantes entre 12 y 17 años han sido víctimas de bullying, lo que equivale a aproximadamente 3.3 millones de adolescentes. Asimismo, el Módulo sobre Ciberacoso 2023 del INEGI señala que cerca de 2.9 millones de adolescentes han experimentado ciberacoso, una forma de violencia que se ha intensificado con el uso de tecnologías digitales.

La experta indicó que éstas situaciones no solo afectan el bienestar inmediato, sino que también se asocian con consecuencias graves; de acuerdo con Bullying Sin Fronteras (2023), el acoso escolar está relacionado con hasta el 60% de los suicidios infantiles en el país.

El acoso escolar puede manifestarse de diversas formas, incluyendo agresiones físicas como golpes o empujones, violencia verbal mediante insultos o burlas, intimidación psicológica, exclusión social, acoso sexual y ciberbullying a través de redes sociales o dispositivos electrónicos. Generalmente, estas conductas ocurren en espacios escolares como aulas, pasillos o áreas recreativas, muchas veces sin la intervención de adultos. Además, factores como un clima escolar negativo, la falta de supervisión y la escasa vinculación entre estudiantes y docentes pueden favorecer su aparición y permanencia.

Las consecuencias del bullying pueden ser profundas y duraderas. Las personas afectadas pueden presentar cambios en su comportamiento, dificultades académicas, aislamiento social, ansiedad, miedo constante o incluso lesiones físicas.

Entre las señales de alerta se encuentran el rechazo a asistir a la escuela, la pérdida de interés en actividades habituales, cambios de humor, deterioro de pertenencias personales o la presencia de moretones y heridas sin explicación clara.

Detectar estos signos de manera oportuna es fundamental para intervenir de forma adecuada.Ante la sospecha o confirmación de un caso de acoso escolar, es fundamental actuar de manera sensible y responsable.

Se recomienda escuchar a la persona afectada con empatía, evitar culpabilizarla, comunicar la situación a las autoridades escolares y brindar herramientas para afrontar el problema sin recurrir a la violencia. Asimismo, es importante buscar apoyo profesional en salud mental para evaluar posibles afectaciones y dar seguimiento adecuado al caso.

En caso de necesitar apoyo, se encuentran disponibles la Línea de la Vida (800 911 2000) y la línea especializada de la SEP contra el acoso escolar (800 11 22676).