«El maestro no decide… pero siempre termina señalado»

Profr. Marcelino H. Martínez

Mayo 09, 2026

La decisión de adelantar el cierre del ciclo escolar el 5 de junio ha provocado opiniones divididas en la sociedad.

Para algunos padres de familia representa una medida necesaria ante las altas temperaturas que se viven en varios estados del país; para otros, ha sido motivo de molestia, confusión y críticas hacia el magisterio.

Sin embargo, entre tantos señalamientos, vale la pena aclarar algo importante, los maestros no tomaron esa decisión, el acuerdo fue establecido entre autoridades educativas y secretarios de educación estatales, como una medida preventiva ante las condiciones climáticas extremas que ponen en riesgo la salud de miles de alumnos.

Pero como suele ocurrir, el dedo acusador volvió a apuntar hacia el docente, otra vez aparecieron comentarios que hablan de “flojos”, de “vacaciones adelantadas” o de una supuesta falta de compromiso.

Nada más alejado de la realidad,quienes conocen el trabajo educativo saben perfectamente que cuando los alumnos salen de las aulas, los maestros no dejan de trabajar.

Continúan con talleres, capacitaciones, cursos, guardias administrativas, reuniones técnicas y preparación del siguiente ciclo escolar.

La labor docente no termina cuando se cierra el salón de clases.

Aquí es donde el discurso oficial comienza a contradecirse.

Mientras algunos funcionarios dejaron entrever que la decisión ya estaba acordada, posteriormente la propia Presidenta señaló que aún era solo una propuesta.

Esa falta de claridad terminó generando más confusión y, nuevamente, colocando al maestro en medio de la crítica social.

La realidad es sencilla, el docente acata instrucciones. No define calendarios oficiales ni políticas educativas.

Su responsabilidad es cumplirlas, aun cuando muchas veces tampoco esté de acuerdo con la forma en que se comunican o ejecutan.

También es cierto que muchos padres de familia enfrentan dificultades reales. Hay quienes ahora se preguntan con preocupación dónde dejarán a sus hijos o cómo reorganizarán sus actividades laborales.Esa inquietud es válida y merece comprensión.Pero el enojo no debe dirigirse hacia quienes están frente al grupo todos los días formando, enseñando y cuidando a sus hijos.

El maestro no es el enemigo,el maestro sigue siendo uno de los pocos actores que permanece al lado de los alumnos hasta el último día que la autoridad educativa lo indique, y aún así se van de vacaciones y si ven alguna cosa que les sirva para su salón de clases la compran, libros, música etc. Con la alegría de educar con el alma.

Hoy más que nunca se necesita responsabilidad institucional, claridad en los mensajes y respeto al trabajo docente.

Porque cuando las autoridades no se ponen de acuerdo, quienes terminan cargando el desgaste social son siempre los mismos las maestras y los maestros de México.