Miguel Ángel Guerrero Arriaga
Desafortunadamente, el crimen organizado suele hacerse sentir en el territorio potosino protagonizando hechos violentos como los ocurridos hace unos días en el municipio de Pozos en donde emboscaron a un grupo de agentes de la guardia civil estatal causando la muerte a unos de ellos.
Como está registrado, las bandas delincuenciales reaparecen violentamente y luego huyen con relativa impunidad exhibiendo lo mucho que falta por hacer para enfrentarlos o tratar de erradicarlos.
Así lo han hecho desde hace muchos años en que aparentemente se hicieron del control de esta plaza.
Para constatarlo basta recordar la incursión de un grupo armado con metralletas al centro histórico sembrando la muerte y el terror cuando se dirigían a un templo religioso que se ubica en Independencia e Iturbide en busca de un prominente empresario con el fin de secuestrarlo lo que no pudieron hacer al no localizarlo entre los asistentes a una misa para luego huir con toda libertad por esa transitada calle sin que nadie se lo impidiera eran tiempos en los que gobernaba Marcelo de los Santos y el encargado de la seguridad era el sospechoso de complicidades oscuras con los delincuentes Marco Antonio Novella.
Por esa época también el crimen organizado volvió a mostrar su rostro violento al asesinar el 2007 al entonces director de seguridad pública en el estado Jaime Flores Escamilla.
Y así, periódicamente daban señales de su presencia como cuando plagiaron a la hija del ya finado empresario huasteco Antonio Esper o al realizar el secuestro del miembro de una familia de poderosos empresarios locales aunque, saludablemente, ambos casos tuvieron un desenlace favorable para las víctimas que regresaron sanos y salvos con sus respectivas familias luego de negociar su liberación con sus plagiaros.
Los tentáculos del crimen organizado luego se extendería hasta el narcotráfico después de que durante largas décadas este no constituiría un problema grave como lo es hoy y más porque durante los años ochentas las autoridades no dejaban de machacar en que San Luis Potosí solo era un lugar de paso hacia Estados Unidos aunque según los expertos en el tema la situación cambió cuando los narcos empezaron a pagar por el paso con droga con lo que muchos involucrados empezaron a entrar al negocio.
Por aquellos años uno de los puntales de la seguridad era el comandante de la policía judicial como antes lo había sido de la federal José Olivo Méndez Rico quien cuando hablaba del problema de la inseguridad aseguraba:” a la delincuencia no se le puede acabar pero sí se le puede controlar” a la que por ese entonces mantenía a raya con sus muy, pero efectivos, y particulares métodos haciendo equipo con otros jefes policiacos como el legendario Miguel Naya Guerrero y hasta el inventor del convoy de sobrevigilancia Waldemar Rodríguez Inurrigarro los que con todo y sus asegunes tenían al estado en paz.
CABOS SUELTOS
La denuncia del exalcalde ante Xavier Nava ante el ceepac pasó sin pena ni gloria frustrando sus afanes oportunistas de hacer ruido pues nadie le siguió la corriente ni tuvo eco en ningún sector político o social lo que no le augura mucho éxito en su propósito de regresar a la arena política local.