Lo que mal empieza mal acaba y Zumaya lo esta comprobando.

Toño Martínez

Cuando Gerardo Sánchez Zumaya hizo su aparición en la política potosina como aspirante a gobernador del estado mediante un video acusando al gobernador Ricardo Gallardo Cardona de haber desatado una campaña de hostigamiento contra su familia radicada en Tanquián de Escobedo mediante el uso de la fuerza pública; de ser un delincuente ligado a carteles de la droga y cosas asi; estaba furioso, y ahí mismo anunció que buscaría la gubernatura por el Partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) para poner orden en el estado.

Se olvidó en su exaltado ánimo, que la regla básica de que el primer discurso de un postulante debe centrarse en conectar emocionalmente con la gente, presentar un breve listado de proyectos e ideas para bien del pueblo, y generar confianza.

El video se viralizó por el morbo pero no escaló y sin embargo Sánchez Zumaya mantuvo el modelo de atacar al gobernador en sus posteriores promociones. Craso error.

Luego se sumó el factor Rita Ozalia líder de MORENA en el estado, quien lo zancadilleaba por abajo de la mesa para despejar el camino a su hermana Rosa Isela a la candidatura, o ella misma.

Arrinconado finalmente Gerardo Sánchez Zumaya se refugio en un partido gris, sin estructura, con una militancia que apenas le da para mantener su registro, el Partido del Trabajo (PT) y sus posibilidades se reducen al mínimo.

Gerardo Sánchez está pagando también el precio de la novatez y por dura que sea la lección debe saber esperar porque tiene juventud, ansias de figurar y dinero.