Profr. Marcelino H. Martínez
Basta de caballos briosos y pavorreales en la política
En la política actual parece repetirse la vieja escena de los caballos briosos que bailan y brincan, y de los pavorreales que despliegan su colorida cola para impresionar. Muchos políticos se presentan así, con gestos grandilocuentes, discursos emotivos y promesas que deslumbran momentáneamente, pero que al final se desvanecen, como las plumas del pavorreal cuando llega la lluvia.
La ciudadanía, sin embargo, ya no se deja engañar con tanto espectáculo. El pueblo ha aprendido a base de decepciones que lo que necesita no son shows ni palabras vacías, sino resultados tangibles, compromisos cumplidos y una verdadera cercanía con la gente.
Los pueblos originarios son quizá quienes más han resentido esta simulación. Se les busca únicamente para la foto, para adornar campañas o discursos, pero se les sigue negando la atención real, la justicia y el respeto que merecen. Basta ya de usarlos como trofeos o paisajes políticos.
Hoy, la sociedad se muestra cansada de mentiras y de falsas promesas. Cada elección se repite la misma escena,manos levantadas, sonrisas impostadas y frases hechas. Pero cada vez más ciudadanos despiertan, exigen transparencia y rechazan el “dedazo” y la política de simulación.
El reto de la clase política debe ser claro,abandonar los disfraces de caballos danzantes y pavorreales deslumbrantes, y asumir, con sencillez y compromiso, la verdadera responsabilidad de servir al pueblo. Porque lo que se necesita no es un espectáculo más, sino un paso firme y honesto hacia un futuro de justicia, igualdad y dignidad.