Toño Martínez
El gran problema de Ciudad Valles como del resto de municipios urgidos de una genuina transformación autosustentable, con desarrollo sostenido seguridad, servicios funcionales y orden es la falta de liderazgos políticos autenticos, pragmáticos, que encabecen a la sociedad y sus demandas sin distingos y que sean capaces de organizar, rumbo planeado y futuro con certeza.
La sequía de caudillos surge desde la aparición de los partidos políticos que se apropiaron del derecho ciudadano de elegir y construyeron un remedo de democracia donde solo la estructura cupular decide quienes pueden ser nominados para cargos de elección popular y los imponen bajo la falacia de consultar a sus bases y a la población, lo cual no deja de ser dar atole con el dedo.
El partido exige lealtad de la militancia a sus liderazgos, no al pueblo, y no permite que surjan candidatos desde el pueblo solo los útiles a sus intereses; y a quien se atreve a desafiar esa regla lo acusan de traidor lo cual propició el “chapulineo” y por eso priistas saltan a MORENA o al PAN y los del PAN de la noche a la mañana aparecen en el MC o Verde Ecologista aunque ni sus documentos básicos conozcan ni compartan su ideología.
Lideres naturales existen pero los sofocaron y solo quedan quienes quieren un cargo pero con visión limitada para despertar interés del electorado, salvo en raros casos.
Mientras no surjan los caudillos verdaderos, el desarrollo de los pueblos continuara a paso enano.
En cuanto a candidaturas independientes plasmadas como acto de justicia y contrapeso a los partidos en la Reforma Electoral para que cualquier persona pueda participar en procesos electorales sin partido, tienen tantas desventajas de todo tipo, especialmente en el financiero que muy pocos se atreven a ir por esta vía.
Decía Cantinflas en la película «Si yo fuera presidente», con su estilo sarcástico «dejen que el pueblo diga a quien quieren y al final yo pondré al candidato». Es lo mismito, y al pueblo que se lo chupe la bruja.