La Arena Potosí: la fotografía del poder político en San Luis Potosí

Por: Disidente

El lleno total de la Arena Potosí dejó una imagen que va mucho más allá del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Lo que ocurrió ahí fue, también, una auténtica fiesta política, institucional y ciudadana que permitió tomar una fotografía bastante nítida de cómo están hoy las cosas en San Luis Potosí.

Y en esa fotografía aparece, inevitablemente, Ricardo Gallardo Cardona.

Más de 21 mil personas abarrotaron uno de los recintos que se han convertido en sello de su administración. Mujeres y hombres, estudiantes, jóvenes, niñas, niños y adultos mayores acudieron para escuchar a la Presidenta de México, pero también terminaron mostrando algo más: la capacidad de organización y convocatoria que mantiene el gallardismo en territorio potosino.

Llenar un espacio de esas dimensiones no ocurre por casualidad. Detrás hay estructura, organización, presencia territorial y capacidad de movilización. También quedó expuesto el músculo operativo del Partido Verde, aliado del proyecto federal que encabeza Claudia Sheinbaum.

Se pueden cuestionar o debatir muchas cosas del gobierno de Ricardo Gallardo: sus decisiones, sus formas, sus estilos de ejercer el poder. Eso forma parte del debate público y político. Pero hay un dato que resulta difícil ignorar: hoy es el gobernador con mayor capacidad de convocatoria política en San Luis Potosí.

Y esa capacidad quedó expuesta frente a la propia Presidenta de México.

Claudia Sheinbaum llegó a San Luis Potosí como parte de su gira nacional para informar sobre los resultados de sus primeros dos años de administración. Encontró un recinto lleno, una audiencia entusiasta y un gobernador que supo convertir la visita presidencial en un acontecimiento político de grandes dimensiones.

Para la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, además, fue la oportunidad de conocer por primera vez la Arena Potosí, una de las obras más visibles de la actual administración estatal. Pero más allá del inmueble, lo que seguramente llamó la atención fue lo que ocurrió dentro: miles de personas reunidas, una organización que funcionó y un aparato político capaz de responder cuando la circunstancia lo exige.

Ese es quizá el mensaje más importante que dejó la jornada.

Porque una cosa es gobernar y otra, muy distinta, conservar una estructura política capaz de movilizar a miles de personas. Gallardo ha construido esa estructura durante años y ahora tuvo la oportunidad de mostrarla en un escenario particularmente significativo: frente a la Presidenta de México y ante una buena parte de la clase política nacional y estatal.

Claudia Sheinbaum, por su parte, encontró en San Luis Potosí un estado donde su presencia fue arropada por una multitud y donde existe una coordinación institucional cercana con el Gobierno Federal.

La Arena Potosí, entonces, no solo se llenó de gente.

También se llenó de señales políticas.

Y entre ellas hay una particularmente evidente: el gallardismo conserva territorio, estructura y capacidad de convocatoria.

En política, esas tres cosas siguen pesando. Y mucho.